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AGENDA DE GÉNERO Él y Tú Mujer con Propósito Noti-Mujer

¡Te Amo, Para Toda La Vida!

¡Hasta que la muerte nos separe! ¿Dónde has escuchado esta frase?

¿Será que acaso se equivocó aquél que inventó el matrimonio, y debió haber escrito: ¡Hasta que un problema nos separe!?

Ya sea un pensamiento, un sentimiento, un juicio de nuestra parte o el famoso mensaje en el celular el que provoque que uno de los cónyuges quiera romper su pacto matrimonial. Nada justifica la falta de humildad para reconocer que se ha cometido un error.

Y al decir se ha cometido un error, no me refiero a que nos equivocamos al escoger a nuestra pareja, que hoy por hoy nos ha lastimado tanto. En una relación rota siempre el problema es de ambos, mas sin embargo uno quiere luchar por el matrimonio y el otro no.

Están cansados de repetir esta frase tan famosa de tan sólo dos palabras: ¡Cámbial@ Señor!

Y como esto no sucede de la noche a la mañana, creemos que es el momento de decir ¡Basta, este amor que prometí sería para toda la vida, aquí termina! ¿Será que debemos decir: “Cámbiame Señor!? Nadie puede cambiar a su cónyuge, pero si se puede estar dispuesto a cambiar uno mismo.

Cuando llegan las parejas a mi consultorio para una terapia, muchas veces percibo que quieren que les ayudemos a separarse de la mejor manera, o que les demos la razón en lo que han decidido hacer.

Los escucho decir frases como éstas:

  • ¡Esto ya no tiene remedio, es mejor separarnos y que cada uno siga su rumbo!
  • “Me fue infiel y no estoy dispuesta a perdonarlo”
  • ¡Es su culpa, no la mía!
  • “Quiero divorciarme y nada hará que cambie de decisión, no estoy dispuesta a que me sigan viendo la cara”
  • “Llevo muchos años así y no creo que cambie”
  • ¡Si tan solo cambiara! como él es, yo no me puedo someter a su autoridad.

En una ocasión llegó una mujer creyente a pedir ayuda y pronunció ésta última frase, y añadió que Dios estaría de acuerdo con ella en separarse definitivamente de su esposo porque ya no se podían entender y que Dios quería lo mejor para ella y definitivamente lo mejor no era su esposo. A lo que yo pensé: “¿Quién le enseñó tal cosa?”

Esto me hizo pensar en el origen del matrimonio y en la primera pareja que vivió bajo un pacto de amor para toda la vida: Adán y Eva.

El manual del fabricante (La Biblia), menciona que ellos tuvieron un problema de comunicación y de autoridad a tal grado que Eva no escuchó a su esposo y comió del fruto prohibido. Adán seducido posiblemente por la belleza de su amada Eva comió también y no obedeció a la voz de su creador. Esto fue un problema entre ellos y Dios. Cuando su diseñador vino a visitarlos y platicar con ellos como lo hacia todos los días, se encontró con la sorpresa de que se habían escondido, tuvieron miedo por haber desobedecido.

Su creador los confrontó, pero jamás les dijo que tal problema era motivo suficiente para separarse. A ambos los echaron fuera del huerto del Edén. Fallaron ambos, aunque cada uno le echó la culpa a alguien más. Fuera del paraíso tuvieron que contentarse y unirse más que nunca para trabajar la tierra y subsistir, es cierto que sería más duro, pero no imposible.

Después viene otro problema más fuerte, uno de sus hijos mata a su hermano (Caín mató a Abel) y ni aún este problema familiar donde estaban involucrados los hijos, fue motivo para la separación o el divorcio. O bien, ¿Por qué su diseñador no destruyó a Eva y le dio otra mujer a Adán? Él podía hacerlo. O tal vez hubiera sacado solo al culpable del huerto y le hubiera dado por pareja a otra persona de su misma condición para que sufriera. Creo que algo quiso enseñarnos al dejarlos juntos para siempre.

¿Dónde están Adán y Eva hoy en día? Juntos. Llegaron a los brazos de su diseñador cuando cumplieron su tiempo en esta vida.

Aprendieron la lección y a amarse por sobre todas las cosas.

¿Fácil? ¡Por supuesto que no! 

Cada vez les costó más trabajo, pero lo lograron. Tuvieron que depender de Dios cien por ciento. En el jardín lo tenían todo, afuera tuvieron que luchar juntos y sobre todo, su Creador jamás los abandonó, su ayuda era indispensable, era el único que sabía cómo los había formado, sus debilidades y fortalezas y de lo que eran capaces.

Honestamente no veo otra forma de vivir un Amor Para Toda La Vida;si no es con la intervención de nuestro diseñador, quien es el creador del matrimonio. ¿Quién más sabría cómo funciona y cómo arreglarlo cuando algo falla?

Te cuento la historia de Luis y Lorena (nombres cambiados por privacidad):

Ellos llegaron a pedir ayuda. Ella creyente, asistía a una iglesia cristiana. Él católico, no asistía regularmente, pero decía profesar esa fe. Lorena se casó porque quería ser mamá, más no quería a Luis, quien estaba perdidamente enamorado de ella. Ambos tienen una hija y ésta fallece al poco tiempo. Lorena, debido a la intervención que tuvo era difícil contemplar un segundo embarazo así que ya no había razón para seguir con su esposo. Lorena estaba decidida a divorciarse. Ambos habían quedado devastados por este acontecimiento.

El consejo más fácil para ellos habría sido: ¡Sepárense de la mejor manera, ya no hay nada que los una! Ella ya no quería luchar. El daba su vida por que la relación se restaurara. No contaré detalles, pero reté a ella y a su fe para dejar a Dios hacer lo imposible (su expertise), haciendo ella lo que le correspondía según el diseño del matrimonio y dándole una oportunidad más tanto al Dios que tanto ella amaba como a Luis.

Con él trabajamos la parte emocional y espiritual. Después de algunas sesiones, el mismo Dios que los creó y que diseñó el matrimonio los encaminó a un final lleno de perdón y de amor. Ahora están firmes, y comprometidos con aquel que salvó su matrimonio y creyendo por su milagro de ser padres de nuevo. Seguro su pequeña hija en el cielo está muy orgullosa de ellos. ¡No hay mayor felicidad para los hijos que ver a sus padres amarse!

Si tu eres una mujer que se encuentra al borde de romper ese pacto de amor para toda la vida, en este mes tan especial, donde posiblemente esperaste un regalo de amor y no recibiste lo que esperabas o necesitabas, regálate la oportunidad de sanar tu corazón lastimado. Pide ayuda.

Si piensas que te equivocaste al jurar amor eterno a quien ahora sientes no amar, no te preocupes, posiblemente Dios también pensó que se equivocó al crear a su primera pareja tan conflictiva, pero aun así los amó y se dio la oportunidad de cambiar las cosas y provocar un final feliz para ambos: Juntos para siempre. El puede estar planeando un final feliz también para ti. Solo necesita tu voluntad y tu fe. Lo demás él lo hace.

“Creó Dios el matrimonio, hombre y mujer y vio que esto era bueno en gran manera”


(Génesis 2- Santa Biblia)

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  • Dora Ortiz de Olivas
  • Terapeuta Familiar/Conferencista
  • Locutora del programa radial “Mujer con Propósito”
  • Co-Fundadora de “Enfocando Vidas
  • dortiz@proposito.net

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