El amor al detalle y la sobriedad nipona

El culto a Japón marca el camino en la Feria del Mueble de Milán, punto de encuentro del mejor diseño internacional.

Si a finales del siglo XIX el japonismo recorrió Occidente influyendo en todas las artes, hoy se ha instalado de lleno en el mundo del diseño. Son muchas las técnicas niponas antiguas que se interpretan en clave contemporánea. Como el shou sugi ban (ciprés quemado), originalmente para prevenir el riesgo de incendios y ahora aplicado a revestimientos interiores, exteriores o mobiliario. O el arte del kintsugi, consistente en reparar piezas de cerámica fracturadas con resina recubierta de oro, lo que tras la restauración aumenta el valor. El cerezo en flor, sakura, uno de los símbolos de Japón o los dibujos tradicionales de líneas orgánicas, inspiran estampados en tejidos y otros complementos. También el washi, papel tradicional hecho a mano muy resistente por sus fibras largas, se emplea en nuevas pantallas de lámparas, ligeras y blandas. El virtuosismo en el torneado de la madera de cedro cuenta igualmente con seguidores. Y el universo wabi-sabi vuelve a resonar con fuerza: La editorial Sd·edicions acaba de publicar la versión actualizada de Wabi-sabi. Nuevas consideraciones, de Leonar Koren. Es un canto a la belleza de los objetos y la estética de lo imperfecto, mudable e íntimo, con la naturaleza como referente y valor supremo.
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