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¿Encontrarte con el pasado..?

El presente es de lo único que realmente disponemos de manera tangible, pero al paso de las horas, cuando ya lo estamos viviendo, se va haciendo viejo y se va transformando también en pasado. 

YOPPor Alina Trujillo/Por Ser Mujer

Una cosa que regularmente recomiendan las personas dedicadas profesionalmente a la motivación, es:  Olvidar el pasado.  Y es que, por lo regular el pasado se caracteriza por un cúmulo de experiencias que, en el afán de vivir, se convierten en vivencias dolorosas que nos hicieron sufrir, pero de las cuales también pudimos aprender lo que es la vida.

El Pasado, es como una sombra que nos persigue si no aprendemos a vivir el presente; es algo que a muchos aterroriza, pues significa fracasos, pérdidas, dolor y frustraciones…  También hablamos siempre de que el pasado debe ser enterrado, eliminado de nuestra memoria. Sin embargo, el asunto no es “Olvidarlo”, sino más bien sanar esas heridas que nos haya dejado.  Poder recordar lo vivido sin sentir de nuevo la sensación de tristeza, vacío, frustración o coraje ante lo que ya pasó y no se puede cambiar.

Pero, ¿Cómo sanar de esas heridas?

Hay un dicho que reza: “El tiempo, todo lo cura”, sin embargo, mientras el tiempo pasa, a veces se vuelve más pesado el pasado sobre nuestros hombros, y eso no nos permite advertir el presente que tenemos para vivir.   El presente, como su nombre lo indica: es un “presente”, un obsequio que Dios nos pone en las manos cada mañana al levantarnos, tal como si nos regalara un cuadernito con hojas en blanco, en el cual tenemos la libertad de escribir nuestro “diario”; al cual también le podemos agregar ilustraciones y pintarlas del color que deseemos.

El presente es de lo único que realmente disponemos de manera tangible, pero al paso de las horas, cuando ya lo estamos viviendo, se va haciendo viejo y se va transformando también en pasado.  Llamo tangible al presente, porque podemos palpar la vida en nuestros cuerpos, el latir de nuestro corazón, el aire que inunda nuestros pulmones, el aroma de las flores en nuestra nariz, el sabor de los alimentos en nuestra boca, el sutil sonido de una mariposa, la suavidad de una piel, la  belleza de la naturaleza ante nuestros ojos, el abrazo del amor..  La vida misma se expresa cada mañana en que nuestro Creador se deleita en permitirnos abrir nuestros ojos a un nuevo día.

¿Qué el presente se va haciendo viejo..?  Sí, pero con ello puede convertirse en un pasado glorioso, lleno de bonitos recuerdos para consultar una tranquila tarde a solas y reír de nuevo, llorar de emoción o lanzar besos al aire con tan sólo recordar los momentos buenos, los momentos bellos…

De las heridas de un pasado doloroso no se cura con el tiempo… Se cura con el amor que Dios nos da en todo lo que nos rodea; se cura cuando te arrodillas en un rincón de tu habitación y a solas y en silencio, dejas a Dios hablar. Cuando a través de eso puedes dimensionar su gran amor que te demuestra lo mucho que vales.  Cuando te das el tiempo para recargarte en su regazo y sólo contemplarle…  También se cura cuando le dejas todas tus cargas, tus problemas, tus ansiedades, tus temores y descansas en Él. Cuando le cuentas tus aciertos y tus errores, cuando le pides perdón por tus omisiones, por no tomarle en cuenta aun cuando Él siempre está pendiente tuyo. ¡Ahí se sanan las heridas del pasado..!  Ahí se enfrentan los gigantes que a veces atormentan tu vida, llenándote de temor para que no alcances tus sueños.

Cuando ya hayas sanado del pasado y te sientas fuerte, cuando puedas recordar lo sucedido y no te duela, cuando sólo lo recuerdes como una experiencia y sientas que has crecido, entonces, sólo entonces sabrás que Dios hizo Su obra en ti, y entonces podrás estar lista para ser un instrumento de bendición en Sus manos…

Del pasado también se obtiene algo bueno

feliz

Luego entonces, te recomiendo: visita tu pasado y aprende lo que te haya faltado por aprender.. Reencuéntrate con él cuando estés fuerte y decidida a vivir tu presente sin que lo anterior te sea carga, sino más bien, entresaca de todas esas ruinas lo bello que viviste, los momentos buenos, los instantes felices que te hagan sonreír mientras caminas o que llenen de nuevo tu alma de esperanza, de ilusión al recordar que escribiste algo en ese tiempo en el libro que Dios te ha prestado y que se llama vida.

Que lo vivido sea la base a partir de la cual de ahora en adelante tomes una nueva actitud, abras tus brazos al viento y digas ¡Estoy viva y puedo continuar porque Dios va conmigo..!

Mujer Valiosa: Gracias por seguir mis reflexiones a través de www.revistaporsermujer.com espero tus comentarios aquí mismo o en y a través de Facebook como: Alina Trujillo (Por Ser Mujer) y en Twitter como @AlinaTrujilloR

Te espero la siguiente semana, para que juntas disfrutemos de mi siguiente reflexión y no lo olvides: ¡Tú vales mucho, sólo por Ser Mujer..! ¡Bendiciones y hasta la próximaaaaa…!

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