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Estos hábitos matutinos no te ayudan a bajar de peso, sino todo lo contrario

La mañana impone el estado de ánimo y el ritmo para todo el día, incluida tu rutina alimentaria. ¿Será grande o pequeña la ración del almuerzo? ¿Utilizará nuestro cuerpo las calorías obtenidas o las guardará “por si acaso”? A todo esto, responderán los rituales que se sigan por la mañana, muchos de los cuales, se llevan a cabo tan de costumbre que resulta casi imposible detectarlos.

. Negarse a comer un abundante desayuno

La hora del día en que comemos es más importante que lo que comemos. Los científicos de la Universidad de Tel Aviv han confirmado que una dieta basada en un abundante desayuno y una cena ligera es más eficaz a la hora de normalizar el peso que una rutina diaria con horario con distintos refrigerios frecuentes, pero ligeros.

Y todo debido a que, durante el día, varía la intensidad de nuestro metabolismo. La conclusión principal a la que llegan los científicos es la siguiente: no te prives de un desayuno repleto de energía y rico en calorías. El almuerzo debe ser de tamaño mediano y la cena, lo más liviana posible.

. Ignorar la oportunidad de pasear bajo el sol

La luz solar, literalmente, quema grasa. Al menos la capa subcutánea del tejido adiposo blanco.Científicos de la Universidad de Alberta en Canadá han demostrado experimentalmente que, bajo la influencia del espectro visible, las partículas de lípidos reducen su volumen, abandonan la célula libremente y se eliminan del cuerpo.

Este descubrimiento explica parcialmente por qué, en invierno, las personas que experimentan una falta de luz solar, aumentan de peso. Pero recuerda: también es peligroso abusar de los rayos del sol

. No tomar un vaso de agua al despertar

El cuerpo de un adulto contiene un 55-60 por ciento de agua, según explican los científicos, por lo que tomar un vaso de agua al despertarte es un verdadero regalo para tu organismo. El agua acelera el metabolismo, lo que reduce el riesgo de deposición de grasa y ayuda a eliminar las toxinas del cuerpo. Chris Bailey, autor de artículos que versan sobre la productividad, afirma que, cuando empezó a tomar un vaso de agua cada día como experimento, consiguió que la cantidad de grasa en su cuerpo descendiense del 17 al 10 por ciento.

. No hacer ejercicios

Además de las ventajas obvias, como quemar calorías o acelerar tu metabolismo, ¡la actividad física matutina también reduce el apetito! Durante un experimento, investigadores de la Universidad de Northumbria (Reino Unido) descubrieron que las personas que estaban ya acostumbradas a realizar ejercicios por la mañana con el estómago vacío, durante el día, comían raciones más pequeñas que aquellas que no los hacían.

La explicación, en principio, radica en el “efecto despertador” de los ejercicios. Los que los realizan se tonifican y los que no, literalmente, se “comen” el estrés de un despertar temprano durante el desayuno y el almuerzo. También se demostrado que hacer ejercicios en ayunas, en términos de pérdida de peso, resulta un 20 por ciento más eficaz que realizar los mismos ejercicios durante el día.

. Reservar la comida deliciosa, rica en calorías, para el almuerzo o la cena

Si no puedes resistirte a lo dulce y a la repostería, trata de comerlo al empezar el día. Esta es otra conclusión del estudio realizado por los científicos de la Universidad de Tel Aviv que confirmó los cambios en la intensidad del metabolismo durante el día. Un pastel que se ha comido por la mañana añadirá menos centímetros adicionales a tu cintura que la misma delicia consumida por la noche. ¡Este es sin duda el caso en el que un postre lo desayunas solo, en el almuerzo lo compartes con un amigo y en la cena se lo regalas a tu peor enemigo!

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