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Pausas activas: un momento de vital importancia

En la actualidad, las rutinas diarias son cada vez más cargadas y más estresantes para las personas. Tanto, que a veces se suelen mezclar las rutinas laborales con las rutinas personales, sin poder culminar con éxito ninguna de las dos.

Las personas están tan ocupadas tratando de ser exitosas que olvidan estar en calma y tranquilas por unos segundos. Por eso, ahora más que nunca, las pausas activas son un momento de vital importancia tanto para la salud física como mental.

¿Qué son las pausas activas?

Por si no lo sabes, las pausas activas son momentos breves que se toman, o se deberían tomar las personas, mientras que realizan su jornada laboral diaria. En este pequeño intervalo de tiempo, las personas recuperan un poco de las energías para poder continuar con el trabajo para disminuir un poco el cansancio y evitar mayor estrés.

No se trata de dejar el trabajo a medias. Una pausa activa son pequeños descansos en los que las personas deben aprovechar ese breve instante para relajar la musculatura y liberar un poco la tensión que se va acumulando en una misma rutina. De esta forma luego podrán continuar su actividad laborar sin dolor, fatiga o cansancio.

Esto lo que quiere decir es que una persona que trabaja muchas horas sentada en la misma posición, debe tomar una pausa activa para levantarse y dar una vuelta. Así podrá liberar la tensión ejercida sobre los músculos de los glúteos y en la espalda.
De igual forma, las personas que trabajan paradas durante muchas horas, deben tomar un descanso sentados para relajar la tensión sobre las piernas.

¿Por qué son vitales las pausas activas?

Este tipo de pausas son muy importantes, ya que en los horarios extensos de trabajo, los músculos del cuerpo se llevan al extremo y permanecen de una forma estática.

Con esto, se van acumulando toxinas que, al elevarse en su concentración, van produciendo fatiga, dolor y cansancio en los hombros, en el cuello, en la espalda. Esto es lo que comúnmente conocemos con la palabra “estrés”.

No obstante, no necesariamente se trata de estrés en todos los casos. Esto que está sucediendo en el cuerpo y que produce un malestar es realmente tensión acumulada.

Este tipo de tensión también la podemos presentar en las piernas dormidas o con calambres. Por eso, es necesario tomar una pausa activa durante las largas jornadas de trabajo.

Así se podrán reducir las tensiones musculares, prevenir lesiones mayores como espasmos, disminuir la sensación de fatiga, disminuir el estrés, mejorar las posturas del cuerpo y optimizar la atención y concentración en el trabajo.

De esta forma lograremos un mejor desempeño laboral y una respuesta favorable tanto para el empleado como para el empleador, ya que una persona cómoda y relajada trabaja mucho mejor.

¿Qué tiempo deben contemplar las pausas activas?

Lo más recomendable es realizar pausas al inicio de la jornada laboral. Se debe hacer esto a manera de calentamiento, para que los músculos se estiren y se preparen para las actividades diarias.

Luego se deben realizar, al menos, cada dos o tres horas durante toda la jornada. Estas deben ser pequeñas pausas, de cinco a diez minutos, en las que se debe aprovechar el tiempo al máximo. De esta forma se evitarán riesgos de lesiones o enfermedades.

Al tomar las pausas activas se deben tomar en cuenta algunas consideraciones. De esta forma, estas pausas serán realmente productivas y lograrán el fin deseado.

Para ello la persona debe realizar una respiración de la forma más profunda, rítmica y lenta que pueda. La idea es relajarse mientras que se pone en práctica el ejercicio que se ha elegido.

Lo más recomendado es que realicen ejercicios que incluyan la movilización de las articulaciones antes de realizar el estiramiento.
Debe tratar de concentrarse en sentir el trabajo de cada músculo y de cada articulación que va a estirar.
Para que el estiramiento sea efectivo, se debe sentir y conservar activo entre 5 y 10 segundos. No debe presentar dolor: solo se debe sentir el estiramiento que se está provocando.
Lo ideal es que se realicen los ejercicios antes de entrar en el estado de fatiga. Preferiblemente, cada dos horas durante la jornada laboral. Se recomienda elegir un primer ejercicio de la pausa activa con el que se pueda relajar la zona donde se siente acumulado más cansancio.

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