Image default
AGENDA DE GÉNEROMujer con PropósitoNoti-Mujer

¡Mi mejor regalo!

Si fuera tu cumpleaños el día de hoy, ¿Cuál sería el mejor regalo que te gustaría recibir?

Tómate unos minutos para pensar, no llevas prisa… mmm..

¿Qué será?…¿Qué será?

Dora Ortiz de Olivas
Terapeuta Familiar/Conferencista

Seguro mientras piensas estás con una cara de alegría y una gran sonrisa, ¡Claro, no es para menos! ¿Quién no quiere un gran regalo? Y con las 3 “B”, ¡Buenísimo! ¡Buenísimo! y ¡Buenísimo!


Ahora, imagina el otro escenario.

Es tu cumpleaños y nadie tiene un regalo para ti, todos van a tu fiesta, llegan con sus regalos pero se los regalan entre ellos y entre más costosos mejor, ¿Cómo te sentirías?


Y que tal un tercer escenario.

Todos llegan con sus regalos a tu fiesta, los recibes y al terminar la fiesta, al abrirlos te das cuenta que era lo que siempre habías soñado, entonces tu mamá te dice: “Ahora si, toma todos los regalos y en una caja muy grande, colócalos y regálaselos a alguien más”. ¡wow! No quiero ni imaginar tu cara de asombro.

¡De sólo pensar en cómo te sentirías me conmueve bastante!

Me es imposible en esta temporada no pensar en el corazón de Dios como Padre, cómo sabiendo que es el cumpleaños de su hijo amado posiblemente nadie le haga una fiesta, no reciba el regalo que tanto anhela, o peor aún hagan una fiesta en su honor y los asistentes se den los regalos entre ellos, olvidándose de quién realmente es el cumpleañero.

Cada fin de año me pregunto lo mismo: ¿En cuántos hogares realmente le estarán dando el regalo más valioso a Jesús?

Él está pidiendo nuestro corazón, es decir; tus pensamientos. Te los pide no para quedarse con ellos y hacerte una marioneta o un robot, no. Te los pide porque sabe que en sus manos serán dirigidos, serán corregidos, serán enfocados y transformados.


Darle tus pensamientos a Dios, es confiar en tu fabricante, sabrás que bajo su revisión, cualquier falla será corregida, reparada a tiempo y recobrarás tu funcionamiento como al principio, como cuando te diseñó, ¡Todo perfecto, sin defecto!

Si pensando como piensas ahora, has llegado hasta donde estás y no estás conforme, posiblemente hay alguna fisura, alguna grieta, algo que necesita reparación, un cuidado especial. “Dame hija mía tu corazón” dice tu diseñador.

¿Cuánto vale…? ¿Cuánto vale tu corazón?

¿Cuánto vale cambiar de manera de pensar? ¿Cuánto vale dejarse moldear? ¿Cuánto dinero necesitas para dar un regalo de gran valor a tu Creador? Vale mucho, vale negarse, humillarse, rendirse, reconocer los errores, vale tu tiempo, vale las críticas, vale renunciar a cosas que amas, realmente vale y vale mucho.


“Todo diseño está seguro en las manos de su diseñador”.

En estos tiempos de crisis, de enfermedad, de encierro, de confusión, de problemas financieros, falta de trabajo, problemas familiares; en el matrimonio, con los hijos, y ante la falta de socialización, la falta de identidad y la autoestima por el suelo; cuando lo hemos perdido todo, vale la pena recuperar lo más valioso, NUESTRO CORAZÓN.

¿A dónde se ha ido? ¿Qué o quién ha capturado su atención?

Nuestra mente está en todo aquello de lo cual no tenemos control y en lo que posiblemente no podemos resolver, por eso nos preocupamos tanto, vivimos bajo estrés, demasiado afán y corremos de un lado para otro sin sentirnos satisfechas. Descuidamos nuestra familia y cada vez más caemos en el pozo. El corazón se ha desviado.

“Dame hija mía tu corazón” ¿Será difícil hacer un regalo como éste?

¿A quién le interesará tanto tu vida, tu corazón, tus pensamientos? A aquel que lo dio todo por ti. A quien vio tu valor desde antes de que tus ojos vieran por primera vez la luz de este mundo.

Como hijas necesitamos el amor de un padre, como esposas el de nuestro esposo. Cómo madres, el amor de nuestros hijos. Sentirnos valoradas, escuchadas, amadas. Disfrutar de cada momento de la vida, porque la vida es maravillosa.


En estos tiempos de regalos este es MI MEJOR REGALO para ti. ¿Cuál será tu mejor regalo para él, para aquél que te ama tanto? ¿Te ayudo a envolverlo?

Toma Nota:

1.- Tómate un tiempo a solas contigo misma, en una habitación sin distracciones.

Toma un respiro. Llora, deja correr esas lágrimas. Siente cómo tu corazón descansa al desconectarte de todo.

2.- Agradece por haber vivido tantos años y por sentir tu palpitar el día de hoy.

Porque estás bajo un techo y hay comida en tu alacena. Piensa en 1, 2 o 3 personas que te aman, agradece por ellas. Agradece por aquella mujer que te albergó en su vientre, ¡lo logró! Fue paciente por 9 meses para que estés aquí. Busca más razones para agradecer, la lista no tiene que ser corta…

3.- Trata de recordar quién te ha lastimadoy la ofensa que te hizo.

4.- Ahora en voz alta, lo sientas o no, dile: “Te perdono”.

Te perdono porque me amo mucho y no estoy dispuesta a perder un solo minuto recordando mis heridas. Te perdono porque no quiero ser una persona amargada que reniegue de todo. Te perdono porque quiero comenzar a vivir. Vivir en libertad, sin temores, sin miedo a lo bueno que me espera.

5.- Cierra tus ojos y trata de examinar tu corazón

Ve ahí si hay algo de lo cual tengas que pedir perdón, perdónate a ti misma y pide perdón a quien hayas lastimado, hazlo de corazón, en tu habitación, después busca la oportunidad de hacerlo en persona.

No esperes mucho tiempo. ¡Te sentirás más liviana!

Voltea al cielo y visualiza una persona con los brazos extendidos dibujando con su cuerpo una cruz, no reprimas tu llanto, no estás llorando como al principio, son lágrimas de esperanza, de consuelo, de paz. Es tu diseñador.

Ahora, trata de colocar tus manos en tu pecho y tratando de tomar tu corazón, tómalo, extiende tus brazos y entrégaselo como lo mas valioso que tienes ahora. UN CORAZÓN SINCERO. Dile: “Es mi mejor regalo, por favor tómalo y dale una nueva forma, una nueva esperanza, un nuevo propósito”

Invítalo a tu habitación, a tu vida, a tu casa, a tu familia, a tu trabajo. ¡Le sacarás una gran sonrisa!

Si has seguido los 7 consejos, te has ganado la distinción del mejor invitado a la fiesta. Le has dado ¡El mejor regalo!: TU CORAZÓN.

PD: Olvidé mencionar un dato importante. “Cada día Él estará esperándote en tu habitación”.

“Oh, hija mía, dame tu corazón; que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos”
(Libro de Los Proverbios 23: 26)
“Yo tengo planes para ti, planes de paz y no de mal, para darte un futuro y una esperanza”
(Palabras de tu diseñador a través del profeta Jeremías 29:11)

Me encantaría leer tus comentarios sobre este artículo y saber qué impacto ha tenido en tu vida, de esta manera me ayudas a seguir compartiendo contenido de valor. Escríbeme al WhatsApp 6623 520058. Te leo, Gracias!!
Sígueme en redes sociales como: Enfocando Vidas
Si necesitas ayuda personalizada, estamos para servirte.

Dora Ortiz de Olivas
Terapeuta Familiar/Conferencista
Locutora del programa radial “Mujer con Propósito”
Co-Fundadora de “Enfocando Vidas”
dortiz@proposito.net

Aparta tu cita online al 6623 52 00 58

FacebooktwitterrssyoutubemailFacebooktwitterrssyoutubemail

twittermailtwittermail

Artículos Relacionados

Que la regla sea una menstruación digna: Rosa Elena Trujillo

PSM

Las palabras de Dios para una mujer que se siente sola

PSM

El padecimiento mortal que imita los síntomas de la gripe

admin2