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Recomendaciones de libros escritos por mujeres

Debo de empezar este texto haciendo dos confesiones, pero antes de ellas quiero darles un poco de contexto. Desde hace algún tiempo les comparto textos sobre lo que he leído en el año, pero en los últimos años esa lista se ha convertido en recomendaciones para leer libros de mujeres, regularmente, les comparto una lista de 12 libros, uno por cada mes. La intención es fomentar la lectura de autoras.

Las mujeres hemos estado invisibilizadas en diferentes áreas del conocimiento, y la literatura no es la excepción. En las bibliotecas y librerías hay más publicaciones de hombres que de mujeres. No son pocas las escritoras que tuvieron que firmar con nombres de hombres o de manera anónima para publicar sus obras. Si en una obra literaria aparecían personajes femeninos estos eran basados en los juicios y prejuicios de los hombres que escribían. Entonces, el leer a autoras mujeres nos invita a reflexionar y escuchar las voces de un grupo que por siglos ha querido ser silenciado.

Les cuento…antes finalizar el año fui a la librería del Fondo de Cultura Económica para comprar algunos regalos. En las “novedades” solo una autora; en literatura juvenil, dos; y lo que más me preocupo es que en la serie “Vientos del pueblo”, que tiene como intención promover la lectura mediante textos a muy bajo costo, de las decenas de títulos que hay solo vi dos mujeres.

Si hacemos una revisión de la literatura que consumimos nos daremos cuenta que lo que se promueve, adquiere y se lee en general son libros escritos por hombres, y que tenemos que hacer un esfuerzo consciente por compartir e incentivar la lectura de escritoras.

Aquí va la primera confesión. Este año ingresé al doctorado y mis lecturas fueron muy específicas sobre ciertos temas: estudios regionales, participación política de las mujeres, medios de comunicación y metodología de la investigación, así que estaba en apuros para hacerles una lista de recomendaciones de libros escritos por mujeres que fueran de interés para un público más amplio y diverso; pero recurrí a mi amiga y maestra, Elsa María Díaz Ordaz Castillejos, con quien de una u otra forma siempre terminamos hablando de libros.

Elsa María es una fuente inagotable de recomendaciones y generosidad, todo el tiempo anda leyendo y es todo terreno. Fue mi maestra en la licenciatura y la maestría, y como soy “muy viva”, me le fui metiendo hasta hacerla mi amiga y ella misma pensara (como cosa suya) el invitarme a comer y platicar a su casa, así que sigo disfrutando de sus conversaciones, a las cuales a veces se une su esposo, Fernando Lara, otro lector imparable, quien no tuve el gusto de que me diera clases, pero ahora puedo charlar y reír con él.

Elsa en su cuenta de facebook, regularmente, hace comentarios sobre los libros que va leyendo. Le pedí autorización para retomar algunas de esas publicaciones para hacer mi lista de recomendaciones, y generosamente me dijo que ella misma me haría la curaduría. No me envío una lista de 12 libros, sino de más de 30, pero algunos de ellos no los comparto porque fueron escritos por hombres (a las personas interesadas, me escriben, y se los paso).

Aquí va la segunda confesión. El título de este texto es una “trampa de osos” porque dice que son “27 recomendaciones escritos por mujeres”, y la verdad es que lo que hace Elsa María no son, propiamente, en todos los casos recomendaciones, sino más bien cuenta su experiencia al leer esos libros. Algunos de ellos, precisamente, no los recomienda y hasta habla de haberlos querido dejar y aventar por la ventana. Pero, quise también incluirlos porque a mí más que las reseñas o las recomendaciones literarias, lo que me encanta es husmear en las emociones y pensamientos que tienen las personas al leer determinado libro, eso me dice más del texto y la persona, y por ello no quite ningún libro de la lista.

Tampoco edité el texto enviado por Elsa María, que está escrito pensado en compartirlo como “post de facebook), creo que eso le da ligereza y nos acerca más con quien nos está hablando. Bueno…mis confesiones y el contexto quedó más extenso de lo que quería así que ya les dejo, que yo solo vine de “telonera” a abrirles el apetito para que lean las recomendaciones de mi maestra.

 

1.Dientes blancos, de Zadie Smith

Desde que a los 15 años leí “Cien años de soledad”, tengo cierta debilidad por las sagas familiares… Entre mis favoritas: “Al este del edén” (John Steinbeck), “Los años con Laura Díaz” (Carlos Fuentes), “El corazón helado” (Almudena Grandes), “Antaño” (Olga Tokarczuk), “Pachinko” (Min Jin Lee), “El club de la buena estrella” (Amy Tan)…

Se suma a ellas, “Dientes blancos”, escrita por la británica Zadie Smith a la edad de 22 años, lo cual me parece bastante loable, no sólo porque es una obra que ha sido acreedora o nominada a diversos premios literarios, sino porque está magníficamente narrada.

«Dientes blancos» es la historia de dos familias del siglo XX que habitan en un barrio londinense de migrantes. Es una novela sobre las experiencias de desarraigo de migrantes de primera y segunda generación; también aborda los conflictos entre padres e hijos. Todos viven con rabia y frustración el perpetuo dilema de no ser de aquí ni de allá, de no pertenecer a ningún sitio.

2. Azucre, de Bibiana Candia

Azucre, primera novela de Bibiana Candia, poeta y periodista gallega, nos cuenta la historia de 1700 jóvenes que en 1853 parten de Galicia, anhelando un futuro mejor, con destino a Cuba para trabajador en la industria azucarera. Burlados terminan en la condición de esclavos

Aunque es una ficción que narra un hecho real, la autora no la considera propiamente una novela histórica, pues la voz narrativa prioriza las vivencias de los personajes, más que los acontecimientos. En una entrevista, Candia afirma:

“En Galicia tenemos una memoria emigrante profundísima, pero si nos ponemos a mirar a nuestro alrededor, casi todas las civilizaciones, dependiendo de las épocas, han vividos sus propios éxodos y las experiencias son muy parecidas.”

Es, entonces, una novela sobre el desarraigo y la migración. La historia es interesante, pero desigual, se detiene demasiado en la travesía y poco en lo vivido en Cuba como esclavos.

 

3. Mejillones para cenar, Birgit Vanderbeke

Es una novela corta escrita a manera de monólogo, un largo y único párrafo que te obliga a leer con rapidez. Si te interesa comprender cómo opera el patriarcado a nivel micro, “Mejillones para cenar” es una acertada opción de lectura.

La narradora es una chica que, junto a su madre y hermano, esperan el regreso del padre de un viaje de trabajo.

Para festejar el previsible ascenso laboral de éste, le preparan su cena favorita, mejillones. Pero el padre se retrasa y, frente a una montaña de mejillones, esta familia “verdadera” e “ideal” empieza a evocar experiencias de violencia. Esto da lugar a un proceso de concientización inesperado y de “rebelión” ante la tiranía del padre.

 

4. Como si existiese el perdón, de Mariana Travacio

“Es una historia de redención y venganza. Mariana Travacio nos conduce a través de un mundo desolado, que traerá inevitablemente a la memoria las mejores páginas de Juan Rulfo, hasta un final inevitable que tiene sabor de venganza antigua… Desde la primera página, el lector comprobará que tiene en la mano algo más que un wéstern kafkiano o una nueva vuelta de tuerca a la literatura gauchesca.”

El universo ficcional que construye Travacio es un mundo de hombres. Podría parecernos sospechoso que la presencia de las mujeres sea casi inexistente y secundaria en un texto escrito por una autora. Para mí es la confirmación de que los contextos de venganza y violencia suelen ser más propios de los hombres.

 

5. Mugre Rosa de Fernanda Trías

Les comparto  lo que escribió Piedad Bonnett, una de mis escritoras favoritas, sobre “Mugre rosa” de Fernanda Trías:

“En una ciudad portuaria asolada por una plaga misteriosa, una mujer intenta descifrar por qué su mundo se desmorona. No es sólo el acecho de la enfermedad y la muerte, las algas y los vientos pestíferos, los amasijos rosáceos que son ya lo único que se puede comer, sino el colapso de todos sus vínculos afectivos, la incertidumbre, la eclosión de una soledad radical.

Con una prosa inquietante y rica en hallazgos poéticos, Fernanda Trías construye un universo extraordinario que descubre la inmensa belleza y el inmenso dolor que hay en la fragilidad de la vida y de las relaciones humanas.

La lectura de esta novela singular resulta a la vez estimulante y perturbadora, y después de cerrarla sus imágenes seguirán persiguiéndonos por mucho tiempo, con su carga de belleza y melancolía. Realmente extraordinaria[…]”

Aunque las distopías no son lo mío, este comentario tan positivo de Piedad Bonnett (sumado a que me he dado a la tarea de leer a mujeres contemporáneas, sobre todo latinoamericanas) me llevó a la lectura de este texto. He de admitir que me ha gustado menos de lo que esperaba. Es monótono, la tensión narrativa algo floja, el contexto social que genera la pandemia apenas y se roza, además el final tan abierto que resulta decepcionante. No obstante, Trías escribe muy bien y no descarto la posibilidad de leer otro texto suyo. Creo que empecé con el libro equivocado.

6. Demasiada felicidad, de Alice Munro

Alice Munro (Nobel 2013) es una extraordinaria narradora del relato corto. Esta colección de textos es lo mejor que he leído de ella. Es literatura de la buena. En sus historias, las mujeres suelen tener un papel protagónico y Munro nos revela en ellas lo insólito de lo cotidiano.

Destacan el relato que abre el libro, “Dimensiones”, sobre la relación de una mujer con el asesino de sus hijos; “Juegos de niños” sobre un secreto inconfesable; así como el que lo cierra y da título al libro, “Demasiada felicidad”, que trata de la vida y muerte de Sofía Kovalévskaya, escritora y matemática rusa que vivió a finales del siglo XIX.

7. La señora March, de Virginia Feito

La señora March es una mujer privilegiada, superflua, arrogante y guardiana de las apariencias. Está casada con un afamado escritor. Alguien le sugiere que el detestable personaje del último éxito literario de su esposo está inspirado en ella. Este comentario es el detonante que fragua el derrumbe de la protagonista a los infiernos de la locura.

La novela está muy bien escrita y se lee con ligereza, pero la historia es tediosa y muy predecible. A la mitad de ella, yo quería que la señora March se aventara por el ventanal del sexto piso de su departamento o que su esposo la asesinara o que el narrador se olvidara de su existencia o que….

La estrategia publicitaria de esta novela es considerar a Virginia Feito como la Patricia Highsmith española. ¡Para nada!!! En fin ¡quién me manda leer novedades literarias!!!

8. Cárdeno adorno, de Katharina Winkler

Filiz y su familia migran a Austria, en donde el padre de Katharina Winkler, quien era médico, denuncia al esposo de Filiz por maltrato. Así la autora tuvo contacto con Filiz y escribió su historia. Aunque Filiz es turca, ella es una metáfora universal de las niñas y mujeres violentadas.

“En el principio fue el hombre. Y todo lo que le rodeaba era de su dominio. Con la misma furia con que domesticaba la naturaleza, sus animales y sus plantas, sometía a las mujeres y los hijos. El hombre era la carne y el honor su religión. Así en el cielo de Dios como en el de Alá. En ese infierno vivió Filiz, primero la niña y después la mujer…”

Es una novela corta que no la leí con la rapidez esperada porque la violencia de la historia me sobrepasaba. Si bien lo narrado es estremecedor, la prosa es de una gran belleza lírica. Como bien afirma Winkler en una entrevista:

“La poesía era necesaria para que el lector tenga un apoyo en su viaje por el infierno. En la vida no hay abismos absolutos, están la muerte y la belleza a un lado y al otro y no hay lo uno sin lo otro. La poesía es el contrapunto estético a la violencia. La belleza no niega ni se somete a la crueldad.”

9. Cómo ser mujer, de Caitlin Moran

A propósito de “Cómo ser mujer” de Caitlin Moran, dice Doctor Wikipedia que la editorial Ebury “ha vendido más de 400.000 copias en 16 países. El libro es un alegato feminista que analiza y critica diferentes temas (sexualidad, la alimentación, la belleza, la familia, las relaciones de pareja, el amor, el aborto…) con un tono irónico y desde una perspectiva personal.”

No esperes que este libro, con tan pretencioso y poco afortunado título, sea un texto sobre feminismo (¿alegato?), aunque está escrito por una feminista. Tampoco esperes que te oriente sobre cómo ser mujer, ni que tenga algo que ver con el mundo de vida de las mujeres africanas, asiáticas o latinoamericanas.

Que sí puedes esperar: una lectura ligera y simpática. Es una especie de ensayo-autobiografía muy divertido, sincero y fresco, escrito por una exitosa guionista y periodista británica. Todos los capítulos inician con una experiencia personal (esto me agradó) y, en un segundo momento, la autora nos da su opinión (con frecuencia poco rigurosa y algo banal, pero con humor) sobre asuntos muy variados.

Sin duda, aunque no aprendí nada nuevo me pasé un buen momento.

10. En el cuarto oscuro de Susan Faludi

“Desde siempre había tratado de resolver la cuestión de qué era. ¿Judía o cristiana? ¿Húngara o estadounidense? ¿Mujer u hombre? Muchas oposiciones.”

“En verano de 2004, Susan Faludi fue a Hungría para visitar a su padre, con el que no tenía ningún trato desde hacía muchos años. Cuando llegó al aeropuerto de Budapest se llevó una sorpresa: su padre era una mujer. A sus setenta y tantos años, Steven Faludi, ahora Stefánie Faludi, había ido a un hospital de Tailandia y había cambiado de sexo. Pero no se trataba del único cambio que se había producido en su vida. Personaje enormemente complejo y poliédrico, estaba acostumbrado a los disfraces y a cambiar de nombre. Había sido rico y pobre, era judío y se había hecho pasar por cristiano, había sido varón y ahora era mujer, y cuando reconoció que era judío, empezó a votar a partidos antisemitas. Susan se decide a investigar su vida, a pesar de la oposición del padre, que solo poco a poco irá revelando sus asombrosos secretos.”

“En el cuarto oscuro es un libro minucioso, reflexivo y potente sobre la identidad de sexo y de género, y sobre la identidad nacional de un país que, al igual que muchas personas, necesita inventar su propia historia.”

11. Carcoma de Layla Martínez

“Todas las casas guardan la historia de quienes las han habitado. Las paredes de esta casa perdida en el páramo hablan de voces que surgen de debajo de las camas, de santas que se aparecen en el techo de la cocina, de desapariciones que nunca se resuelven.”

Pero esta no es la típica historia de la casa embrujada. ¿Qué es entonces? Según  Layla Martínez:

“Es la historia de las víctimas de violencia de muchos tipos (de clase, patriarcal…), entonces quise que en esta ficción ellas fuesen las que pudieran vengarse, llevar a cabo ese ajuste de cuentas ficticio.” El género de terror es “una herramienta genial para hablar de esos traumas colectivos.”

12. Huaco retrato, de Gabriela Wiener

Narrativa de autoficción escrita por Gabriela Wiener, Premio Nacional de Periodismo en Perú, su país. Escritora que actualmente radica en Madrid y deambula por diversos géneros literarios; asimismo, es activista feminista que se asume como mujer oscura, racializada, sudaca, bisexual y poliamorosa.

Con un discurso honesto y valiente, Wiener aborda diversos tópicos: cuerpo racializado, colonización, migración, racismo, descolonización del cuerpo…

A partir de la muerte de su padre inicia una exploración genealógica en busca de su identidad que la remite a su supuesto tatarabuelo, Charles Wiener, un explorador judío austriaco que en 1878 en la Exposición Universal de París presentó  un zoo humano “culmen del racismo científico y del proyecto imperialista europeo… Ciento cincuenta años después, la protagonista de esta historia recorre el museo que acoge la colección Wiener para reconocerse en los rostros de los huacos que su tatarabuelo expolió.”

13. Y eso fue lo que pasó, de Natalia Ginzburg

Siempre digo, la literatura italiana nunca decepciona. ¡La disfruto! Sobre todo la escrita por mujeres (Milena Agus, Grazia Deledda, Elsa Morante, Elena Ferrante, Lorenza Mazetti, Tatiana Tibuleac, Natalia Ginzburg…); sobre todo esta breve novela, que no le sobra ni le falta palabra, es perfecta; además, está precedida de un prólogo de mi admirado Italo Calvino.

“Publicada en 1947, Y eso fue lo que pasó, la segunda novela de Natalia Ginzburg, es la historia de un amor desesperado; una confesión, escrita con un lenguaje sencillo y conmovedor, de la desgarradora lucidez de una mujer sola que durante años ha soportado la infidelidad de su marido y cuyos sentimientos, pasiones y esperanzas la abocan a extraviarse inexorablemente.”

Y ¿“qué fue lo que pasó”? La protagonista nos lo dice al inicio de la novela: “Le pegué un tiro entre los ojos.”

14. Seis formas de morir en Texas, de Marina Perezagua

“Esta es una novela sobre dos familias y dos continentes. Un hombre es ajusticiado en una cárcel china y sus órganos son objeto de tráfico. Su corazón acaba alojado en el pecho de un norteamericano, y ese trasplante marcará el futuro de las siguientes generaciones. Según la tradición budista, si el corazón no se entierra con el muerto este jamás logrará descansar en paz, y por tanto los herederos del difunto deben traer el órgano de vuelta a China.”

Si bien la creación narrativa suele sustentarse en un proceso de investigación documental no siempre manifiesta, en esta novela la autora hace evidente dicha indagación con notas al margen que le confieren un alto grado de verosimilitud a lo narrado. Recurso efectivo para abordar dos prácticas sociales —la pena de muerte y el tráfico de órganos— tan perversas que parecen inverosímiles.

Aunque está bien narrada y tiene una estructura compleja y consistente que te atrapa, me costó leerla. Es una lectura dura, poco amable, pero recomendable. El final, ¡inesperado!

15. Las gratitudes de Delphine de Vigan

Delphine de Vigan fue merecedora de cinco premios, entre ellos el Goncourt, por “Nada se opone a la noche”, en la que nos narra la muerte y la enfermedad mental de su madre. Excelente novela, pero tan fuerte que a mí me llevó algunos años volver a ella. Y lo hice con “Las gratitudes”, bellísimo y breve relato. De qué va “Las gratitudes”:

Michka Seld ingresa al final de su vida a un geriátrico obligada por una afasia que no le permite ser autosuficiente. Mishka no quiere abandonar este mundo sin antes expresar su gratitud a una pareja que la salvó del exterminio cuando era niña, al acogerla en su casa durante la ocupación alemana. Marie y Jérôme narran a dos voces la historia de Michka y se implican en la búsqueda del matrimonio que la salvó.

Marie, vecina de Michka, interpela al lector:

“¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas veces en la vida habéis dado realmente las gracias? Unas gracias sinceras. La expresión de vuestra gratitud, de vuestro agradecimiento, de vuestra deuda.

¿A quién?

¿Al profesor que os abrió la puerta al mundo de los libros? ¿Al joven que intervino cuando os agredieron en la calle? ¿Al médico que os salvó la vida?

¿A la vida misma?

Hoy ha muerto una anciana a la que yo quería.

A menudo pensaba: «Le debo tanto». O: «Sin ella, probablemente ya no estaría aquí».”

Marie se siente en deuda con Michka, pues cuando ella era niña, ante la ausencia frecuente de su madre, Michka la cuidaba.

Jérôme es el terapeuta del geriátrico y así se nos presenta:

“Soy logopeda. Trabajo con las palabras y con el silencio. Con lo que no se dice. Trabajo con la vergüenza, con los secretos, con los remordimientos. Trabajo con la ausencia, con los recuerdos que ya no están y con los que resurgen tras un nombre, una imagen, un perfume. Trabajo con el dolor de ayer y con el de hoy. Con las confidencias.

Y con el miedo a morir.” Es una novela tierna y muy conmovedora , sobre la vejez, sobre  los corazones agradecidos, sobre las pérdidas, sobre cómo nos desvanecemos si perdemos el lenguaje, porque este nos estructura; porque, insisto, somos palabra, somos cuerpo narrado.

¿Y tú cuántas veces has tenido el valor de ofrecer un genuino agradecimiento a quienes te han amado, procurado, cuidado, guiado, protegido, acompañado en la vida…?

16.CENIZA EN LA BOCA DE BRENDA NAVARRO

La actual narrativa escrita por mujeres mexicanas está en muy buen momento. No basta con denunciar cómo el canon literario ha invisibilizado a las mujeres. Leerlas es un acto de reivindicación insoslayable para quienes nos asumimos como feministas.

Brenda Navarro es una de mis favoritas. ¡Y “Con ceniza en la boca” lo volvió hacer! Ofrecernos una narrativa de fuerte intensidad. Y no la tenía fácil después de “Casas vacías”.

“Esta novela narra el viaje emocional de una joven que intuye las razones del suicidio de su hermano adolescente… Una historia de separaciones y abandonos, de anhelo y de rabia, de pérdida e iniciación a la vida, en la que Brenda Navarro aborda con enorme valentía cuestiones esquivas como la desigualdad, la xenofobia o el desarraigo, y que la confirma como una de las narradoras más potentes y audaces de nuestra literatura. Intenso, visceral y demoledor, Ceniza en la boca es un libro que quema y plantea la dolorosa pregunta de qué vida merece la pena ser vivida”.

17. LA REVUELTA DE LAS PUTAS DE AMELIA TIGANUS

Admito que en un tiempo me asumí como abolicionista, sin auto referirme como tal. Otro tiempo me declaré en contra del abolicionismo, quizá porque lo asocié al prohibicionismo. Ahora “al saber” qué soy; lo cual no tiene importancia, pues el asunto es muy complejo y contextual como para limitarlo a nuestra adscripción a un modelo teórico. Además, existen diferentes maneras de pensar y experimentar el abolicionismo y el regulacionismo.

Más allá de las etiquetas, que con frecuencia suelen generar posicionamientos irreconciliables entre las feministas y a veces debates vanos y estériles, este ensayo de Tiganus, quien se asume activista feminista abolicionista, abona a la comprensión del sistema prostitucional. Amelia Tiganus, a la luz de la teoría feminista, nos comparte su experiencia vivida durante cinco años como prostituta y las terribles consecuencias de dicha experiencia. Nos describe cómo operan el sistema prostitucional y sus actores; también realiza un análisis crítico de conceptos como “el consentimiento” y reflexiona sobre si la prostitución es trabajo sexual o esclavitud sexual; asimismo, explica los modelos teóricos: prohibicionismo, regulacionismo y abolicionismo, entre otros aspectos. El texto me parece interesante, aunque limitado; en el sentido de que, si bien no manifiesta una posición homofóbica o transfóbica, sus reflexiones se circunscriben a las niñas y mujeres prostitutas cis, como si fuesen los únicos cuerpos atravesados por la prostitución. Seguramente esto es porque ella habla y escribe desde su propia experiencia. Aunque, insisto, el texto es esclarecedor y su lectura recomendable.

18. LOS DESPOSEÍDOS DE URSULA K. LE GUIN

No soy para nada fan de la llamada sci-fi. Me acerqué a este libro con bastante reserva, pero ¡sorpresa! Me encuentro que en, este caso, la llamada ciencia ficción es un pretexto para hacer teoría y crítica social.

“Los desposeídos narra la historia de Shevek, un físico brillante que vive en Anarres, un planeta aislado y ´anarquista´, y que decide emprender un insólito viaje al planeta madre, Urras… En este contexto Ursula Le Guin explora hábilmente algunos de los problemas más urgentes de nuestro tiempo: la posición de la mujer en distintas estructuras sociales, la complejidad de las relaciones humanas, los méritos y promesas del socialismo y el anarquismo, las perspectivas del idealismo político en el mundo actual.” Ursula K. Le Guin ha sido merecedora del National Book Award en literatura juvenil, así como de los Premios Nébula y Hugo (ciencia ficción y fantasía).

19. PERDÓN DE IDA HEGAZI HØYER

Si has estado o estás en una relación violenta y abusiva (¡sal corriendo!!!!), de esas en que “ya no hay ni un tú ni un yo», sino dos seres desdibujados y uno de ellos mutilado, te identificarás con esta historia de amor. Amor enfermizo, obsesivo, codependiente, autodestructivo…

“Perdón es una intensa novela sobre el amor, el autoengaño y los secretos peligrosos. Dos jóvenes se encuentran y se enamoran a primera vista. Él es un estudiante de Filosofía que impresiona profundamente a la chica por su elaborado discurso intelectual; parece el hombre perfecto. Se trasladan a un pequeño apartamento, y en los días, semanas y meses posteriores no ven a nadie más. Pero empiezan a surgir sentimientos de malestar en la pareja. Pequeños signos, pequeñas rarezas que sugieren que las cosas podrían no ser como parecen…” Premio de literatura de la Unión Europea 2015.

20. CRISANTEMO BLANCO DE MARY LYNN BRACHT

Desde que leí Pachinko (por cierto, muy recomendable), de Min Jin Lee, me he interesado por la narrativa e historia coreana. Así llegué a “Crisantemo blanco” que es la historia de dos hermanas haenyeos, Hana y Emi, separadas por la guerra. Las mujeres haenyeo son buceadoras de la isla  coreana Jeju y principales proveedoras de sus familias.

En esta novela se alterna dos tiempos narrativos, la historia de Hana situada en 1943 y la narración de Emi que tiene lugar en la Corea actual.

Algunos historiadores estiman que, durante la colonización japonesa de Corea, los militares japoneses secuestraron y violaron cerca de 200,000 mujeres y niñas, quienes eran llevadas a las llamadas “Estaciones de Consuelo” y forzadas a ejercer la prostitución.

Hana es raptada, violentada y destinada a ser una “Mujer de Consuelo” y, en esta novela, ella encarna a todas las mujeres y niñas que sufrieron este terrible destino.

21. EL MONSTRUO PENTÁPODO DE LILIANA BLUM

Este texto de Liliana Blum, escritora mexicana que suele abordar temas polémicos e incómodos, me sorprendió mucho. No por la caracterización del pedófilo, pues para ello nos basta  el monstruo pentápodo de “Lolita”, el repugnante Humbert Humbert. Más bien por la construcción del personaje de Aimeé, una mujer que sufre de acondroplasia y es pareja, cómplice y víctima de Raymundo Betancourt, el pederasta que simula ser un honorable ciudadano (similar a muchos de nuestros vecinos o conocidos).

Aimeé es un cuerpo estigmatizado atravesado por un gran vacío afectivo, víctima y victimaria, un personaje trágico y conmovedor. Y este personaje, construido con hondura psicológica, le confiere a esta novela una gran calidad literaria.

Liliana Blum —junto con Fernanda Melchor, Brenda Navarro, Guadalupe Nettel— es una de mis escritoras favoritas en el campo de la narrativa mexicana contemporánea.

22. TIENES QUE MIRAR DE ANNA STAROBINETS

Si has padecido alguna vez violencia obstétrica, te identificarás con la voz narrativa de Anna Starobinets.

Starobinets, periodista y escritora rusa de ciencia ficción, fantasía y terror, nos narra el proceso de interrupción de su embarazo debido a un defecto congénito que padecía su hijo.

“Una cosa es inventar historias de miedo y otra muy distinta es convertirse en la protagonista de un cuento de terror. Dudé mucho tiempo si merecía la pena escribir este libro. Es demasiado personal. Demasiado real. No es literatura.

Pero lo único que sé hacer es escribir. No tengo ninguna otra habilidad para cambiar el mundo. Este libro no trata solo de mi pérdida personal. Habla de lo inhumano que es en mi país el sistema al que se ve arrojada una mujer obligada a interrumpir su embarazo por razones médicas. Este libro habla de la humanidad y de la falta de humanidad en general.” Lo que hace Starobinets no es solo compartir su dolorosa experiencia, sino mostrar cómo operan de manera ineficaz e inhumana los sistemas de salud público y privado.

23. CANTO YO Y LA MONTAÑA BAILA DE IRENE SOLÀ

Esta novela de Irene Solà, joven poeta y narradora catalana, es un canto a los Pirineos y sus moradores.

Escrita con una prosa lírica recupera leyendas, narraciones populares, mitos -así como la vida, los amores y las tragedias de quienes habitan esta región- en las voces de hombres, mujeres, rayos, corzos, osos, fantasmas, nubes, perras, brujas o mujeres de agua, setas y montañas. Premi Llibres Anagrama 2019 y European Union Prize for Literature.

24. LA VOZ Y LA ESPADA DE VIC ECHEGOYEN

La Voz y La Espada son los sobrenombres de Julie d’Aubigny, protagonista de esta novela de corte histórico, cantante prodigio de ópera y espadachina.

Es un texto polifónico, sus capítulos están narrados por la protagonista, su padre, sus diversos y diversas amantes, el esposo, un tenor, el jefe de la policía parisina, anónimos… o sea, una serie de personajes cuyos relatos no permiten reconstruir la biografía de esta mujer, rebelde, intensa, aventurera, valiente, rompedora de normas y estereotipos, que vivió entre los siglos XVII y XVIII durante el reinado de Luis XIV, El Rey Sol.

Es un libro extenso, pero ameno, pues hay romance, intriga, aventura, erotismo y una minuciosa investigación histórica. Vic Echegoyen nos dice,

“Todos los personajes mencionados por su nombre en esta novela existieron y sus acciones se ajustan escrupulosamente a los testimonios y los documentos de la época.”

25. EL CONSENTIMIENTO DE VANESSA SPRINGORA

En esta novela testimonial, la autora nos narra su relación “sentimental” con Gabriel Matzneff, escritor francés de cierto reconocimiento, que la seduce cuando ella tenía 13 años y él 50.

Si bien el tema candente de la pedofilia está latente , me parece que el texto es sobre todo una crítica severa a los intelectuales de la década de los setenta (entre ellos, Beauvoir, Barthes, Deleuze, Aragon, Sartre…), que fueron cómplices de actos de pedofilia, ya sea porque los obviaron o bien porque firmaron manifiestos o cartas publicas en los que se normalizaba la pedofilia como una “forma de amor” legitima. ¿Cómo explica Springora tal desatino?:

“Sucede que, en los años setenta, en nombre de la liberación de las costumbres y de la revolución sexual, se siente la obligación de defender el libre disfrute de todos los cuerpos. Prohibir la sexualidad juvenil es una forma de opresión social, y compartimentar la sexualidad entre individuos de la misma edad sería una forma de segregación. Luchar contra el encarcelamiento de los deseos y contra toda represión son las consignas de ese período, y nadie tiene nada que objetar, salvo los santurrones y algunos tribunales reaccionarios. Una deriva y una ceguera por las que casi todos los firmantes de esas peticiones pedirán disculpas tiempo después.”

26. UN LUGAR LLAMADO ANTAÑO DE OLGA TOKARCZUK

Esta es la primera novela que leo de Olga Tokarczuk, premio Nobel de literatura 2018, y ¡me encantó! Es una novela mágica, luminosa…

En ella se narra la historia de tres generaciones de personajes afincados en un pueblo imaginario y mítico de Polonia. Así inicia la novela,»Antaño es un lugar situado en el centro del universo”.

Todos vivimos en el centro del universo, pues este microcosmo local podría ser cualquier lugar del mundo, donde tú o yo habitamos.

Está estructurada en cortos capítulos y en cada uno de ellos se narra el acontecer de un entrañable y peculiar personaje. Asimismo, son frecuentes las reflexiones sobre la muerte, dios, el  transcurrir del tiempo, la naturaleza… Tokarczuk pasa a la lista de mis escritoras favoritas. ¡Bien merecido el Nobel!!!

27. CADÁVER EXQUISITO DE AGUSTINA BAZTERRICA

“La súbita aparición de un virus letal que ataca a los animales modifica de manera irreversible el mundo: desde las fieras hasta las mascotas deben ser sistemáticamente sacrificadas, y su carne ya no puede ser consumida. Los gobiernos enfrentan la situación con una decisión drástica: legalizando la cría, reproducción, matanza y procesamiento de carne humana. El canibalismo es ley y la sociedad ha quedado dividida en dos grupos: los que comen y los que son comidos.”

Aunque la lectura del texto es fácil y rápida, las descripciones detalladas de todo el proceso para que la carne humana llegue al plato de los consumidores son brutales, perversas, terroríficas, nauseabundas… Se necesita estomago fuerte….

Por otro lado, en esta distopía, Bazterrica pone en debate, de manera no directa, las deplorables condiciones de la actual industria de la carne. Así, nos obliga a plantearnos el dilema ético relativo a nuestros (in)aceptables hábitos alimentarios. Si crees que es impensable e inadmisible que un contrato social promueva, naturalice y regule el canibalismo, no estés tan segura(o)… La ficción literaria, con mirada lúcida, nos muestra con frecuencia las trayectorias posibles del destino de una sociedad en la que:  «El ser humano es la causa de todos los males de este mundo. Somos nuestro propio virus.»

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