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¿Y Dios… Qué opina de mi relevancia en la sociedad Por Ser Mujer…?

Las mujeres hemos buscado incansablemente nuestra libertad e igualdad, socialmente hablando. Pero, ¿Realmente lo hemos conseguido?

Mucha culpa tenemos nosotras mismas al ignorar en qué posición hemos sido creadas, lo importante aquí es que aprendamos a defender nuestra condición de ser mujeres al no aceptar hacer cosas que realmente no queramos hacer, que estemos conscientes de que el valor de ser Mujer es muy alto ya que es un don con el cual hemos sido creadas y es necesario que  hagamos valer nuestros derechos como seres humanos en igualdad de condiciones que el hombre

Karina

Por: Karina Trujillo +/Por ser Mujer

Vivimos en el siglo XXI. La época en que la mujer permitía  ser marginada ya pasó  y actos  como la denigración, la humillación, la explotación, el abuso físico, verbal y psicológico  que nos quiere quitar el valor como seres humanos, deben de dejarse de promover en nuestra sociedad. Tenemos derecho a sentir, a vivir, a trabajar, a pensar, a opinar y expresar nuestras ideas y llevar a cabo una vida digna con libertad y con responsabilidad.

¿Qué prueba que Dios valora a la Mujer?

Dios previó que, debido a la imperfección causada por el pecado original, la actitud del hombre hacia la Mujer cambiaría. Por eso tomó medidas para protegerla. En su libro La Bible au féminin (La Biblia en género femenino), Laure Aynard habla de la Ley mosaica, que se implantó en el siglo XVI antes de nuestra era, y señala: “La mayoría de las veces que se menciona a la Mujer en el pacto de la Ley es para defenderla”.

Así, la Ley de Dios mandaba honrar y respetar tanto al padrecake como a la madre (Éxodo 20:12; 21:15, 17). Además, exigía que se mostrara la debida consideración a las mujeres embarazadas (Éxodo 21:22). Incluso en nuestros días, estos mandatos contrastan con la falta de derechos que sufren las mujeres en muchas partes del mundo. Pero eso no es todo.

La Ley que Dios suministró a la nación de Israel  . Si ponían en práctica lo que escuchaban, estarían “por encima de todas las otras naciones de la tierra” (Deuteronomio 28:1, 2).

¿Y qué hay en cuanto a las mujeres? ¿Con qué derechos contaban bajo la Ley?

 1. Derecho a la libertad individual. A diferencia de lo que pasaba en otras naciones de aquel tiempo, las israelitas disfrutaban de mucha libertad. Aunque el varón era cabeza de familia, la esposa, con la plena confianza de él, podía desempeñar tareas como inspeccionar un terreno, comprarlo o plantar una viña. Y si era buena hilando y tejiendo, podía montar su propio negocio. Muchas mujeres del antiguo Israel llevaban sus propios negocios . Muchas israelitas sabían cómo llevar un negocio próspero.  Las mujeres del antiguo Israel eran individuos con derechos propios y no meros apéndices del hombre.

También podían cultivar una relación personal con Dios. En la Biblia se mencionan casos como el de Ana, quien le oró a Dios sobre algo que le preocupaba y le hizo un voto en secreto (1 Samuel 1:11, 24-28). Cierta señora de la ciudad de Sunem solía ir los sábados a consultar al profeta Eliseo (2 Reyes 4:22-25). Algunas, como Débora y Huldá, ejercieron de representantes divinas. Hasta sacerdotes y hombres prominentes acudían a ellas por consejo (Jueces 4:4-8; 2 Reyes 22:14-16, 20).get

2. Derecho a la educación. Al ser una de las partes implicadas en el pacto de la Ley, las mujeres podían estar presentes durante la lectura de las leyes, lo que les daba muchas oportunidades de aprender. Asimismo podían recibir preparación para ciertas facetas de la adoración pública. Algunas probablemente desempeñaban “servicio organizado” en el tabernáculo, y otras cantaban en un coro mixto. Y las madres contribuían a la formación de los hijos varones hasta que se hacían adultos ¡Qué diferente de otras naciones en las que solo el padre los educaba! Sin duda alguna, la mujer del antiguo Israel no carecía de educación.

3. Derecho al respeto. Uno de los Diez Mandamientos estipulaba: “Honra a tu padre y a tu madre”  Y el sabio rey Salomón dijo en uno de sus proverbios: “Escucha,  hijo mío, la disciplina de tu padre, y no abandones la ley de tu madre”.  La Ley regulaba con detalle el trato con personas del sexo opuesto y manifestaba gran respeto por las mujeres. Incluso les recordaba a los hombres que debían tener en cuenta los límites físicos y biológicos de su esposa.

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4. Derecho a la protección. En su Palabra, Dios  se describe a sí mismo como “padre de huérfanos de padre y juez de viudas”, es decir, se consideraba responsable de proteger a quienes no tenían un padre o un esposo que lo hiciera. De hecho, en cierta ocasión en que la viuda de un sacerdote se vio en aprietos por culpa de un acreedor injusto, Dios  hizo un milagro para que ella pudiera sobrevivir sin perder su dignidad.

Otro ejemplo es el de las hijas de Zelofehad. Cuando los israelitas todavía estaban en el desierto, este cabeza de familia murió sin dejar un descendiente varón. Entonces, sus cinco hijas solicitaron “una posesión” en la Tierra Prometida. Jehová les concedió más de lo que ellas habían pedido, pues le dijo a Moisés: “Debes darles la posesión de una herencia en medio de los hermanos de su padre, y tienes que hacer que la herencia de su padre pase a ellas”. A partir de ese momento, las mujeres israelitas pudieron recibir una herencia de sus padres y dejársela a sus descendientes.

 

¿Por qué no se ha respetado la voluntad de Dios hacia la Mujer? 

¿Qué ha influido para que no sea así?

La Ley de Israel concedía una posición honorable a las mujeres y fomentaba el respeto por sus derechos. Sin embargo, a partir del siglo IV antes de nuestra era, el judaísmo se dejó influir por la cultura griega, que consideraba inferior a la Mujer.

Ya en el siglo VIII antes de nuestra era, el hqdefaultpoeta griego Hesíodo culpaba a la mujer de todos los males.  De hecho, el Talmud, que se empezó a compilar en el siglo II de nuestra era, advertía a los hombres que conversar mucho con mujeres podía empujarlos a recurrir a prostitutas.

Claro, con el paso del tiempo, semejante desconfianza hacia la mujer afectó enormemente su papel en la sociedad judía. En tiempos de Jesús, su acceso al recinto del templo se había limitado al atrio de las mujeres. Solo  recibían educación religiosa los varones, y ellas probablemente se sentaban aparte en las sinagogas. En el Talmud también se citaban las siguientes palabras de cierto rabino: “Todo el que instruye a su hija en la Torá [la Ley] es como si la instruyera en cosas frívolas”. Así pues, al transmitir una visión distorsionada de la opinión divina acerca de la Mujer, los líderes religiosos judíos inculcaron en muchos hombres el desprecio por las mujeres.
El tiempo que vivimos, como nunca antes  en la historia, ofrece a la Mujer que siente la necesidad y el deseo de penetrar el campo profesional, amplias posibilidades para hacerse presente en la sociedad, con todo su genio femenino; es decir, con todas las cualidades y riquezas de su femineidad. Ella puede ahora, ejercer un influjo creativo, renovador, humanizado, en todos los ámbitos de la vida social: empresa, política, ciencia, medicina, educación, cultura, medios de comunicación, etc.

El mundo de hoy, por lo tanto, se abre ante la Mujer, como un campo, para que ella plante la semilla de su femineidad y ésta pueda dar fruto. La Mujer puede salir, prolongar su don de sí, más allá de su ámbito familiar, como una forma de multiplicar su capacidad de donación y con ello, su realización como Mujer. Pero este salir para hacerse presente en la sociedad, no es sólo un medio para que ella se realice, es, de igual manera, un beneficio para la misma sociedad.

El mundo de las empresas humanas, de las decisiones humanas, de la cultura y la comunicación, necesita enriquecerse de todo aquello que la Mujer puede aportar. Necesita precisamente de lo femenino. Y necesita lo femenino no para suplir lo masculino sino para complementarlo, para potenciar y enriquecer el todo de la sociedad humana. Por eso es importante, antes de describir este horizonte de proyección, que la Mujer se descubra necesaria para el mundo como Mujer.notamaltratada

Aún cuando ella no perciba que es necesaria, cuando falta la mujer en un hogar, se nota, y los hijos son los primeros que la echan de menos haciendo ver cuánto la necesitan. De la misma manera nuestra sociedad, aunque no lo diga, echa de menos lo femenino. El primer papel de la Mujer en la sociedad consistirá por tanto, en que sea ella misma. Con toda su identidad, con toda su femineidad. Es verdad que muchos sistemas y estructuras deben cambiar.

Es verdad que todavía no se reconoce del todo que la Mujer es necesaria en determinados ámbitos de la sociedad. Pero también es verdad que la Mujer no siempre ha luchado por penetrar las esferas sociales como Mujer. O se ha quedado al margen, o, cuando se ha metido dentro, llámese mundo profesional o político, lo ha hecho disfrazándose de hombre. Quiero hacer notar, sin embargo, que esta participación directa de la Mujer en la sociedad, más allá de la esfera familiar, de ninguna manera debe pensarse como algo obligatorio e indispensable para todas las mujeres.

Habrá mujeres que desearán entregarse de lleno a su familia sin realizar ningún trabajo profesional fuera del hogar. Si la Mujer siente que así está llamada a realizar su logro personal, debe hacerlo con seguridad y satisfacción. En esa misión de madre y educadora ella florecerá en toda su femineidad y se realizará como Mujer. Obligar a la Mujer a trabajar fuera del  hogar sin permitirle opción sería concebir la realización de su identidad en términos de productividad y no de logro personal.

En este caso, sin embargo, es ciertamente recomendable que, en la medida que sus obligaciones familiares se lo permitan, ofrezca su aportación a la sociedad colaborando en obras de solidaridad, promoviendo el bien común y fomentando los valores humanos auténticos entre la gente que la rodee.REINA

Las acciones individuales dentro de los modelos culturales le dan a la Mujer distintos niveles de participación en las instituciones de nuestra sociedad. A lo largo de la historia en periodos de crisis, guerras, expansiones o decadencias, la Mujer ha tenido cierto protagonismo en el mundo del trabajo.

La Mujer está conquistando terrenos cada vez más amplios y exigiendo conscientemente una situación de igualdad con el hombre en los planos jurídico, laboral y cultural en general. La Mujer está preparada para ocupar cargos jerárquicos, pero creo que aún la Mujer es considerada inferior para la realización de dichas  tareas.

La introducción de la Mujer en el mundo laboral es reciente. En pleno siglo XXI, La mayoría de las veces se espera que las mujeres sean empleadas administrativas mientras que los altos cargos son ocupados por hombres en nuestro país.

La sociedad actual (afortunadamente es la minoría) no confía plenamente  en las habilidades de la Mujer como empresaria. Hoy en día existe una preocupación por el futuro laboral de las mujeres y creo que no se valora el potencial que puede tener la Mujer como líder.

Por otro lado creo que algunos hombres no están listos para aceptar recibir órdenes provenientes de una Mujer.

Pero veamos la opinión de nuestro creador: ¿Fue la Mujer, creada inferior al hombre?

NO, en absoluto. Nuestro texto base  dice: Fue así como Dios creó al ser humano: tal y como es Dios. Lo creó a su semejanza. Creó al hombre y a la Mujer. Génesis 1:27 versión popular.

Esto nos demuestra que tanto el hombre como la Mujer fueron creados con la capacidad de reflejar la personalidad de Dios. Y a pesar de tener una constitución física y emocional diferente, su Creador les encargó la misma comisión y les otorgó los mismos derechos.

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