Tendencias decoración 2025: un futuro más amable para los seres humanos y el planeta
Algunas de las firmas más audaces de nuestro AD 100 predicen cómo será la casa de 2025. Quédate con estos conceptos clave: sostenible, prefabricada, llena de personalidad y sin pasillos.
El camino de una tendencia es tímido al principio, pero pronto va cogiendo fuerza hasta dibujarse como una fuerza de la naturaleza capaz de arrasar con todo lo anterior. En arquitectura y diseño, el paradigma cambió con ímpetu en 2020, cuando los materiales naturales y los espacios flexibles que se acomodan al ser humano (y no al revés) llegaron para quedarse. Pero, ahora, la casa, ese oasis relajado que soñamos durante la pandemia, ya ha cambiado: tiene más color, más personalidad, y se deshace además de ciertos prejuicios sobre materiales y procesos constructivos. Esto es todo lo que nos traerá 2025.
Materiales sostenibles, duraderos y atemporales
Back to basics. Ese parece ser el lema en arquitectura y decoración desde hace unos años, y así seguirá el que viene. “Haremos uso de materiales duraderos y atemporales como apuesta por la sostenibilidad, frente a materiales perecederos y efímeros”, apuestan desde Arquitectura-G (AD 100 / 2024).
Desde TAKK (AD 100 / 2024) consideran asimismo que el uso de materiales con bajo carbono incorporado seguirá subiendo, en una tendencia que al principio era abrazada tan solo por los más concienciados de la industria y ahora parece popularizarse cada vez más.
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“El sector de la construcción es el responsable del 70% de emisiones de CO2 a la atmósfera. Por lo tanto, el uso de materiales naturales o poco manufacturados se hace imprescindible si queremos minimizar nuestro impacto medioambiental. Madera de proximidad (pino, abeto, abedul, etc.), corcho, algodón, lanas… son materiales que aportan calidez a nuestro espacio doméstico y, la vez, reducen nuestra huella ecológica, promoviendo modelos de arquitectura sostenible”.
Con esos materiales, el estudio ha creado proyectos como la 10K House, una casa de 50 metros cuadrados reformada con solo 10.000 euros, que presta especial atención a la reducción del consumo energético.
Eso sí, la innovación en materiales está permitida, siempre y cuando vaya encaminada a minimizar el impacto climático. Ocurre, por ejemplo, con los ladrillos de tierra, que van ganando terreno, así como los bloques de hormigón de arcilla calcinada. La Paloma Cerámicas, por ejemplo, acaba de presentar un proyecto revolucionario: un ladrillo que reduce en casi un tercio las emisiones de CO2.
En ParkLife, galardonadísimo proyecto australiano de Austin Maynard Architects, se ha elegido para la construcción un revestimiento de paneles aislantes en lugar de los típicos paneles de hormigón prefabricado, mucho más rentables (y contaminantes). “Cuentan con [acero de colores] Colorbond en cada lado y un núcleo aislante: básicamente, el mismo enfoque que una nevera”, explican sus ideólogos. Solo esta solución ya asegura un altísimo rendimiento energético, pero es que, además, se prestó especial atención al sellado de las uniones para asegurar que no hubiera fugas térmicas, que afectan directamente a las emisiones contaminantes.
Sí a la prefabricación
El ejemplo anterior lo deja bien claro: las casas creadas con materiales prefabricados ya no son sinónimo de ‘cutres’, sino todo lo contrario: “Este próximo 2025 vamos a ver un auge en la industrialización y prefabricación de la arquitectura. En especial, de la residencial, con procesos profesionalizados que permitan construir de una forma más eficiente y sostenible, sin perjuicio del diseño. Vamos a romper el mito de que una vivienda prefabricada es genérica o estándar, y demostrar que industria y artesanía pueden ir de la mano”, explican Hanghar (AD 100 / 2024).
El estudio está poniendo ya en práctica estas premisas en Casa Guadalupe, una vivienda asturiana totalmente prefabricada que inaugurarán con el nuevo año, y no son los únicos: NordEst ha empleado un sistema constructivo de paneles prefabricados para lograr el más difícil todavía, que es lograr un efecto artesanal capaz de fundirse con el entorno rural.
De hecho, la tendencia también dicta, como apuntaban desde Hanghar, que artesanía e innovación se darán la mano: “Veremos objetos prefabricados o industrializados apoyados en piezas de piedra esculpidas a mano, o una luminaria de vidrio soplado con una base de piezas industrializadas metálicas”, anuncia Viraje Arquitectura (AD 100 / 2024).
Menos ‘less is more’
El fin del minimalismo, que tanto hemos previsto, se encuentra ya completamente implantado. Eso sí, no es exactamente una explosión de color tipo años 60, sino, por lo general, algo más tamizado: “El color proviene del material constructivo utilizado, frente a una decoración aleatoria basada en decisiones superficiales”, explican desde Arquitectura-G.
“La neutralidad del monocromatismo de la casa contrasta y ensalza el color de los objetos del usuario. De este modo, el habitante se apropia de la casa, que transmite la personalidad, gustos y aficiones de quien la ocupa”, continúan. Lo hace también a través de la vegetación, que, según el estudio, tomará los interiores aún más en 2025 para crear una interesante contraposición entre artificialidad constructiva y naturaleza.
Particularmente, el uso del acero en interiores ha sido una constante durante 2024, que probablemente se mantenga el año que viene. Dan fe de ellos proyectos como el de Pedro Pitarch, un ‘triángulo mágico’ confeccionado con este material para aprovechar cada uno de los 60 metros de una casa madrileña que se hizo viral en todo el mundo, y que anticipa también la siguiente tendencia.
El adiós definitivo a los pasillos
Primero, eliminamos los muros entre comedor, cocina y salón, algo que antes parecía una modernidad y ahora se da por hecho. Ahora, es el momento de dar un paso más. “Evolucionaremos de un modelo residencial basado en pasillos y habitaciones a modelos más contemporáneos donde el control del clima interior y la privacidad son desafiados”, predicen desde TAKK.
“¿Por qué todas las habitaciones tienen que tener la misma temperatura de confort? ¿Por qué el control de la privacidad se asocia a la unidad mínima de habitación, y rara vez los espacios son pensados para utilizarse en compañía? Para nosotros, el modelo residencial español basado en una sucesión de habitaciones completamente cerradas a las que se accede a través de infinitos pasillos está obsoleta. La sociedad, con sus diferentes modelos de familia, ha evolucionado, y nuestras viviendas deben hacerlo con ella”.
En opinión del estudio, nos encaminamos hacia la creación de espacios cada vez más generosos, sin tantas paredes divisorias, donde incluso estancias tradicionalmente pensadas para utilizarse individualmente, como los baños, pasarán a ser lugares orientados a ser experimentados en compañía.
De esta alteración de la privacidad encontramos un buen ejemplo en el último proyecto de 2E+1L Arquitectura, que emplaza los baños en el pasillo. «Los elementos no siempre son lo que parecen, como la bañera, que queda oculta bajo un asiento (cuando se abre, sale un grifo de una parte del armario), o el acceso al dormitorio, que se realiza atravesando una estantería, o el baño, que por momentos es un pasillo, o un baño sencillo con ducha, o un baño completo con bañera-sauna”, explicaban a AD.
“Esto conllevará en pensar en regímenes climáticos más complejos. Si queremos gastar menos calefacción y menos aire acondicionado, deberemos pensar en habitaciones donde la temperatura de confort sea dos o tres grados diferentes a la de la sala de estar, por ejemplo, dependiendo, en cada caso, de las costumbres de cada usuario”, continúan desde TAKK.
Para ellos, la respuesta, que ya han puesto en práctica en innovadoras creaciones como The Day After House, pasa por crear espacios anidados unos dentro de otros en vez de colocados a lo largo de pasillos. “Esto nos permite, además de reinventar la privacidad, controlar el clima de cada habitación, ahorrando energía”.



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