Broncearte y quedar con la piel color canela como Luis Miguel o Mariah Carey fue una gran moda en los años 80’s y 90’s; sin embargo ahora sabemos que tomar el sol sin precauciones puede ser mortal.
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La reducción de la capa de ozono, causada por contaminación del ambiente, ha causado que disminuya la protección natural que ofrece nuestra atmósfera contra la radiación ultravioleta (UV) perjudicial del sol. Es por ello que te dejamos algunos tips para cuidarte de los rayos del astro rey.
1. Cáncer de piel. Las quemaduras del sol en tu piel provocan rojez y descamación, que pueden derivar en cáncer de piel años después.
2. Arrugas. Los rayos UV hacen que envejezcas más rápido.
3. Manchas. La piel se pigmentará de tonos distintos al habitual y no volverá a su tono original.
4. Cataratas. Los rayos solares pueden dañar tus ojos, causando la aparición de cataratas.
5. Deshidratación. Las células quemadas tienen que ser reemplazadas por nuevas células y eso hace que se pierda la humedad y aceites esenciales de tu piel.
6. Ampollas. La larga exposición sin recuperación provoca ampollas, llamadas queratosis actínica, que sólo pueden ser quitadas por un doctor y es un signo previo al cáncer de piel.
7. Pecas. En algunas personas, la melanina se produce en pequeños grupos, y éstos se oscurecen cuando se exponen a la luz solar, dando como resultado una piel con pecas.
8. El sol sigue dañando la piel después de la exposición. En las siguientes tres o cuatro horas estando ya a la sombra, aún pueden producirse lesiones y roturas en el ADN que son las que conducen a las mutaciones del cáncer de piel.
9. Alergia. Algunas personas desarrollan reacciones alérgicas en la piel. En algunos casos, estas reacciones pueden aparecer después de la exposición al sol.
10. Supresión del sistema inmunológico. la piel normalmente se defiende contra los invasores extraños como cánceres e infecciones. Pero la sobreexposición a la radiación UV puede debilitar el sistema inmunológico, reduciendo la capacidad de la piel para protegerse contra estos invasores.
PROTÉGETE DEL SOL
• Busca la sombra y evita la exposición al sol durante las horas de más intensidad
• Aplica la cantidad suficiente de protección solar justo antes de la exposición. Repite la aplicación generosamente y con frecuencia, sobre todo después del baño, de haber transpirado o de secarte con la toalla.
• No expongas a los bebés ni a los niños al sol directamente
• Protégete a ti misma y a los niños con un sombrero, gafas de sol y una camiseta
• Elige un nivel de protección adecuado para tu tipo de piel.
Ayuda con tu alimentación:
Consume vitamina C que se encuentra en frutas y vegetales.
Consume vitamina E, que contribuye a suplir la protección solar cuando nos exponemos al sol.

