La elegante actriz de ojos despiertos parece estar muy presente en el moodboard de Grande y su estilista, Law Roach
Ariana Grande ha encontrado en Audrey Hepburn su mayor icono de estilo
Por mucho que sus seguidores añoren su inconfundible y densa coleta, las sudaderas oversize y las botas por encima del muslo, poco queda de aquella Ariana Grande en la actualidad. La autora de Eternal Sunshine, su álbum de estudio más reciente, ha ido evolucionando hacia una manera de vestir mucho más sofisticada, en la que confluyen dos universos aparentemente opuestos: la fantasía de Glinda, el personaje que encarna en Wicked, y el glamour clásico del Viejo Hollywood. Sin embargo, en ella ambos estilos se funden y juegan con naturalidad, y su última aparición en París, un claro tributo a Audrey Hepburn, es la viva muestra de ello.
Asegúrete de reservar espacio para una gira de prensa cómicamente larga, más estilismos para recordar y lágrimas en abundancia.
La artista ha recurrido con frecuencia durante los últimos años a vestidos vintage y a otros estilismos inspirados en las décadas de los 50 y los 60, hasta el punto que muchos llegaron a especular con la posibilidad de que estuviera postulando para interpretar a Hepburn en un biopic. Pero más allá de los rumores y teorías de Internet, el homenaje es más que evidente. Con motivo de la presentación de la segunda parte de Wicked (en cines el próximo 21 de noviembre), la de Boca Ratón brilló en París con un vestido fucsia de satén con capa diseñado por Sarah Burton en su nueva etapa para la casa Givenchy. Su estilista, Law Roach, confirmó a través de Instagram que la pieza se inspiraba directamente en el emblemático vestido negro que Hepburn lució en Desayuno con diamantes, obra del propio Hubert de Givenchy y gran amigo de la legendaria actriz e icono de moda.
Además de este look, Grande fue vista saliendo de la Ópera de París con otro conjunto de aire retro, formado por un vestido negro adornado con flores en el escote, un chal satinado y unos clásicos salones puntiagudos. Cada detalle en él respiraba elegancia y evocaba el glamour de las alfombras rojas en la era dorada del cine.
Incluso su peinado (en ambos estilismos) parecía rendirle homenaje. Si bien en ocasiones anteriores Ariana ya había probado suerte con el microflequillo ladeado tan característico de la protagonista de Vacaciones en Roma, esta vez optó por su icónico moño alto y abombado, extremadamente representativo en la historia visual de Hepburn.
Por ahora, no hay películas biográficas en el horizonte para Ariana. Recientemente se confirmó que la joven Thomasin McKenzie (Jojo Rabbit, Última noche en el Soho) encarnará a la icónica intérprete en una producción centrada en su amistad con Hubert de Givenchy, mientras que el supuesto proyecto de Luca Guadagnino con Rooney Mara a la cabeza fue finalmente cancelado. No obstante, con su gran parecido físico –de mirada de cervatillo y rasgos finos y dulces– y su innegable capacidad para capturar la esencia de la época, Ariana Grande se perfila como una candidata ideal si algún día alguien decide llevar la vida de Audrey Hepburn a la gran pantalla. Directores, está en vuestras manos.




