
¿A quién no le gusta iniciar algo nuevo? Una etapa increíble que marca el cierre de un ciclo y el comienzo de otro diferente.
(Foto portada: Anna Kolosyuk)
Comenzamos con entusiasmo y optimismo.

Agradecemos a la vida por darnos una nueva oportunidad, nuestra fe aumenta y creemos que todo lo podemos lograr. Todo cambio en esta etapa lo vemos positivo, ¡Nada puede salir mal! Me refiero a la prima y no precisamente la prima Raquelita, sino a la PRIMA-VERA. Nuestra mejor estación como mujeres.
Algunos expertos relacionan esta etapa como la etapa del desarrollo; nuestra pubertad, una etapa de crecimiento. Pero en esta etapa pueden surgir situaciones inesperadas que hacen que no todo sea de color de rosa y debemos tener cuidado con ello; así que, ¡ánimo! Hay que seguir avanzando con una actitud positiva.

PÍDELO: En la Sección 11- «Línea del Hogar»
Poco más tarde podemos ver que los planes que hicimos en nuestra primavera se comienzan a cristalizar y aunque no estén cumplidos en su totalidad podemos sentirnos satisfechas y agradecidas por los logros obtenidos. En esta etapa la felicidad se hace nuestra amiga y nos da confianza en nosotras mismas.
Aquí es donde disfrutamos y usamos todos los dones y talentos que nuestro diseñador nos ha confiado. Podemos animarnos unas a otras y apoyarnos como mujeres emprendedoras, mujeres exitosas. Expresamos nuestra felicidad con abrazos o con una buena charla, la cual disfrutamos al máximo pues ha llegado nuestro VERANO. ¡Nuestra etapa de florecer!
Pero ¡Atención chicas!
Porque aquí se pueden presentar asuntos que venimos arrastrando desde nuestra primavera, a los que no les hemos prestado tanta atención y que, si no los resolvemos, pueden afectar nuestro OTOÑO, el cual de por sí ya es un tanto complicado.

Otoño es la etapa en que esperamos ver el fruto esperado, o bien, vivir en la frustración de no haber logrado todas nuestras metas tal y como lo planeamos.
No se cumplieron nuestras expectativas. Nos alejamos de la gente que amamos, por la pena de sentirnos un tanto derrotadas. Las hojas de nuestros sueños comienzan a caer y vemos un futuro incierto. Sentimos, miedo, tristeza, recelo, etc.

PÍDELO: En la sección 06-Cuidado Especial Ojos y Rostro
Nos comenzamos a preocupar por todo y nos sentimos inseguras.

Aquí nuestras acciones con todo este desenfoque pueden conducirnos a descuidarnos como mujeres en todas nuestras áreas: Espiritual, física y emocionalmente, dejándonos imposibilitadas para tomar decisiones certeras sin pedir ayuda. Es una etapa donde no podemos tomar decisiones solas. De lo contrario podemos apresurar nuestro INVIERNO, por no decir infierno. Caer en un pozo de donde nos sea muy difícil salir ilesas.
Esta última parada o estación en nuestra vida es la etapa más fría de nuestro proceso; tanto, que nos hace temblar, recluirnos en nuestros pensamientos y meternos debajo de las cobijas emocionales del dolor, enojo, soledad, culpas, reniegos, juicios, desesperación y amargura. Un invierno tormentoso que nos frustra y nos desalienta. Reaccionamos con dureza, nuestras conversaciones si las llegamos a tener son hirientes, con dureza y hasta destructivas en ambas direcciones.
La buena noticia es que en esta etapa todas estamos dotadas de una capacidad enorme de levantarnos y ponernos en acción. Buscar nuestra sanidad es lo mejor que podemos hacer y esto comienza levantando la mano y pidiendo ayuda; presentándonos vulnerables y con humildad para ser instruidas, restauradas y amadas.

PÍDELA: En la sección 05-«Familia Baba de Caracol»
¡Nos lo merecemos! ¿sabes por qué?

Porque nacimos para cumplir un propósito, nuestra historia aun no se ha terminado de escribir, aún nos espera una linda y hermosa primavera, donde podemos ¡comenzar de nuevo!.
Vivamos nuestro proceso acompañadas porque ¿Sabes qué? ¡Sin invierno no hay primavera! ¡Lo mejor está por venir! Todo invierno tiene su propósito, tiene su principio y su fin.
Acerquémonos a nuestro diseñador y todo lo que venga en nuestra, contra Él lo tomará y lo transformará para nuestro bien.
Pues el Dios de toda Gracia, después de que hayamos padecido un poco de tiempo, Él mismo nos perfeccionará, nos afirmará, nos fortalecerá y nos hará vivir estables (1 Pedro 5:10, Santa Biblia).
“Si tu alma está sana, también lo estarán tus acciones y tus relaciones”
(Dora Ortiz)
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- Dora Ortiz de Olivas
- Terapeuta Familiar/Conferencista
- Locutora del programa radial “Mujer con Propósito”
- Co-Fundadora de “Enfocando Vidas”
- dortiz@proposito.net

