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106 años del voto femenino en EU: una conquista que no alcanzó por igual a todas las mujeres

La Decimonovena Enmienda abrió la puerta al sufragio femenino en Estados Unidos, pero la discriminación racial mantuvo a muchas mujeres alejadas de las urnas.

Hace 106 años, el 26 de agosto de 1920, Estados Unidos dio un paso histórico en la lucha por los derechos políticos de las mujeres: el secretario de Estado Bainbridge Colby certificó la ratificación de la Decimonovena Enmienda a la Constitución, que estableció que el derecho al voto no podía ser negado o restringido por razón de sexo.

La reforma había sido ratificada ocho días antes, el 18 de agosto, cuando Tennessee se convirtió en el estado número 36 en aprobarla, alcanzando las tres cuartas partes de los estados necesarias para incorporarla a la Constitución.

La fecha se convirtió posteriormente en el Día de la Igualdad de las Mujeres (Women’s Equality Day), una conmemoración que recuerda tanto la conquista del sufragio como la lucha que continúa para alcanzar una igualdad efectiva.

Una lucha que comenzó décadas antes

La conquista de 1920 fue resultado de décadas de organización, movilización y protesta del movimiento sufragista estadounidense.

Uno de sus antecedentes fundamentales fue la Convención de Seneca Falls, realizada en Nueva York en 1848, considerada uno de los primeros grandes encuentros organizados en Estados Unidos para reclamar los derechos de las mujeres.

Durante décadas, las sufragistas realizaron marchas, campañas, acciones de desobediencia civil, presión política y movilizaciones para conseguir el reconocimiento de sus derechos.

La lucha llegó finalmente al Congreso en 1919. La Cámara de Representantes aprobó la propuesta de la Decimonovena Enmienda el 21 de mayo de ese año y el Senado hizo lo propio dos semanas después.

El texto estableció que “el derecho de los ciudadanos de los Estados Unidos a votar no será negado o limitado” por Estados Unidos o cualquier estado debido al sexo.

Pero la ratificación no puso fin a la discriminación.

El voto no llegó igual para todas

Aunque la Decimonovena Enmienda representó una conquista histórica, no garantizó que todas las mujeres pudieran ejercer inmediatamente su derecho al voto.

Las mujeres afroamericanas continuaron enfrentando impuestos electorales, pruebas de alfabetización, intimidación y otras prácticas discriminatorias, particularmente en los estados del sur.

También persistieron barreras para mujeres indígenas, asiático-estadounidenses y latinas.

La propia organización feminista National Organization for Women (NOW) recordó en su pronunciamiento por el Día de la Igualdad de las Mujeres 2026 que la Enmienda 19 fue un hito fundamental, pero no significó el acceso efectivo a las urnas para todas las mujeres.

De acuerdo con los Archivos Nacionales de Estados Unidos, la ratificación tampoco garantizó la plena inclusión electoral: durante décadas, leyes estatales discriminatorias continuaron impidiendo votar a mujeres afroamericanas y a otros grupos racializados.

Por ello, la historia del sufragio femenino en Estados Unidos no terminó en 1920.

El Voting Rights Act amplió la protección

Tuvieron que pasar otros 45 años para que el Voting Rights Act de 1965 prohibiera prácticas discriminatorias y fortaleciera la protección federal del derecho al voto.

Sin embargo, para NOW la defensa del sufragio continúa siendo una tarea vigente.

La organización señala que la decisión de la Suprema Corte en Shelby County v. Holder, de 2013, debilitó una de las principales herramientas de supervisión federal previstas por el Voting Rights Act, al eliminar la fórmula utilizada para determinar qué jurisdicciones debían someter ciertos cambios electorales a revisión previa.

En 2026, NOW también cuestionó la decisión de la Suprema Corte en Louisiana v. Callais, al considerar que limita la capacidad de las protecciones federales para enfrentar la dilución racial del voto de personas afroamericanas.

Para la organización, estos procesos muestran que los derechos conquistados no están garantizados de manera permanente.

Bella Abzug impulsó la conmemoración

El origen del Día de la Igualdad de las Mujeres también está vinculado con la congresista demócrata Bella Abzug, una de las figuras del feminismo estadounidense durante la segunda mitad del siglo XX.

En 1971, Abzug presentó una resolución para establecer el 26 de agosto como Women’s Equality Day. La iniciativa no prosperó entonces, pero volvió a presentarla en 1973.

Ese año, el Congreso aprobó la resolución y el presidente Richard Nixon la convirtió en ley el 16 de agosto de 1973. Desde entonces, el 26 de agosto se conmemora oficialmente como Día de la Igualdad de las Mujeres.

La fecha quedó vinculada no sólo con la conquista del sufragio, sino con la necesidad de mantener vigente la lucha por la igualdad política, económica y social de las mujeres.

Frances Willard y la organización de las mujeres

Dentro de la historia del movimiento sufragista también destaca Frances Elizabeth Caroline Willard, educadora metodista y dirigente de la Woman’s Christian Temperance Union (WCTU).

Willard encabezó la organización desde 1879 y permaneció como presidenta nacional durante casi dos décadas. Bajo su liderazgo, la agenda de la organización se amplió hacia distintas demandas sociales, entre ellas la educación, los derechos laborales, la jornada de ocho horas, la protección de niñas y niños y otras reformas sociales.

Su trayectoria muestra cómo el movimiento de mujeres de finales del siglo XIX vinculó el derecho al voto con una agenda más amplia de transformación social.

La participación de mujeres metodistas en las luchas por los derechos sociales también se ha mantenido a través de organizaciones contemporáneas como United Women in Faith, así como iniciativas de la Iglesia Metodista Unida orientadas a promover los derechos y el empoderamiento de las mujeres.

“La igualdad no puede esperar”

En su mensaje por el Día de la Igualdad de las Mujeres 2026, NOW sostuvo que la historia del sufragio recuerda que el progreso no está garantizado y que cada generación debe defender los derechos conquistados por las anteriores.

La organización también mantiene entre sus principales demandas la incorporación explícita de la Equal Rights Amendment a la Constitución estadounidense, con el argumento de que la igualdad de derechos debe contar con una protección constitucional expresa.

Así, el 26 de agosto no representa únicamente una celebración del momento en que las mujeres conquistaron un espacio fundamental dentro de la democracia estadounidense.

También es un recordatorio de que obtener el derecho al voto fue apenas una parte de una lucha mucho más amplia por la igualdad.

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