El último adiós a Reinaldo Herrera en Nueva York: Carolina y sus hijas se visten de luto para despedir al aristócrata
Carolina Herrera ha dado el último adiós este viernes a quien ha sido su pareja durante más de medio siglo, Reinaldo Herrera, fallecido el 19 de marzo a los 91 años en su casa de Manhattan. La diseñadora que adoptó el apellido de su marido, el aristócrata que vivió entre las élites de Caracas, Nueva York y Europa, que igual celebraba el fin de año del 79 en Studio 54 que asistía a Windsor como invitado personal de Isabel II, ha estado arropada en el que seguramente es uno de los momentos más difíciles de su vida por las hijas que tuvo junto al marqués, Carolina Adriana y Patricia Cristina, y varios de sus nietos, entre ellos Olimpia Báez, la hija mayor de Carolina Adriana y Miguel Báez ‘El Litri’, y Magnus Lansing, el pequeño de los hijos de Patricia y Gerrit Livingston Lansing Jr.
La iglesia de San Vicente Ferrer, en Upper East Side de Nueva York, ha acogido un funeral oficiado en su honor y recuerdo. Con la familia de luto y visiblemente afectada por el fallecimiento del aristócrata con una agenda telefónica de oro, han querido estar sus amigos más cercanos, buena parte de ellos conocidas personalidades de la moda y la alta sociedad neoyorquina. Han asistido al funeral del hombre conocido por abrir puertas cerradas para otros, en quien se apoyó Carolina Josefina Pacanins Niño —el nombre de la creadora antes de casarse con Reinaldo— para crear su firma homónima y convertirse en la diseñadora de la alta sociedad internacional que es hoy, el director creativo Wes Gordon, la periodista Amy Fine Collins, la experta Fern Mallis, la publicaista Peggy Siegal, la escritora Fran Lebowitz y el editor Graydon Carter, compañero de Herrera en su época en Vanity Fair.
Icono de una época, el marqués de la Torre, título que heredará ahora una de sus hijas, nació en Venezuela en una familia de renombre, y forjó su carrera gracias, entre otras cosas, a un gran carisma, un carácter lleno de elegancia y diplomacia. El matrimonio y sus dos hijas se instaló en Nueva York en 1980. Un año después, ella presentó su primera colección en un evento en el que Andy Warhol, Bianca Jagger se sentaron en primera fila con Iman como modelo en la pasarela. Sus propuestas pronto llegaron a los escaparates más exclusivos y en ellas se fijaron las mujeres más poderosas del mundo, empezando por su vecina Jackie Onassis, a quien Carolina vestiría hasta su muerte en 1994. “Nos quedamos por el éxito de Carolina”, contó Reinaldo en más de una ocasión, el gran apoyo de su mujer.
VER
37 minutos para celebrarnos más | Un podcast de Vanity Fair con Codorníu
Juntos formaron la power couple de la Gran Manzana. Asistían a todos los eventos del Nueva York de los 80, se codeaban con las grandes figuras, desde Estée Lauder, Robert Mapplethorpe, los Rockefeller, Oscar de la Renta, Aline de Romanones, Bob Colacello o Anna Wintour.
A Vanity Fair llegó Reinaldo Herrera casi por casualidad en los 80, pero marcó su vida. Debutó con un reportaje sobre Imelda Marcos tras la caída de su marido y fue clave para conseguir entrevistas en principio imposibles con figuras como Yasser Arafat, Muamar el Gadafi o Manuel Noriega. Tuvo un papel crucial en la famosa International Best Dressed List de Vanity Fair, una de las listas más prestigiosas del mundo. En su casa, muy próxima a la iglesia donde este viernes se ha oficiado un funeral en su memoria, en la que cuelgan retratos firmados por Dalí y obras de Cecil Beaton, agasajó a Nancy Reagan, recibió a todos, desde los Kennedy a la infanta Elena.
“Sería un gentleman hasta con una escafandra de astronauta”, escribió sobre él, en una ocasión, Alberto Moreno, Head of Editorial Content de Vanity Fair España.
Sus restos descansarán en su Caracas natal.




